El inaceptable comportamiento de un solo individuo en las gradas del Santiago Bernabéu ha derivado en un serio toque de atención por parte de las máximas autoridades del fútbol europeo. El Comité de Control, Ética y Disciplina de la UEFA ha ordenado el cierre parcial del estadio del Real Madrid por un partido, como consecuencia de los saludos nazis proferidos por un aficionado durante el reciente compromiso continental frente al Benfica.
El organismo europeo fundamenta su resolución en el «comportamiento racista y/o discriminatorio» detectado en la grada, acompañando la medida con una sanción económica de 15.000 euros para la entidad de Chamartín. No obstante, la clausura de las gradas no será de aplicación inmediata. La UEFA ha establecido que el cierre tiene carácter de apercibimiento, por lo que la sanción quedará en suspenso y solo se ejecutará de manera efectiva si se detecta reincidencia en el recinto madridista durante el plazo de un año.
La paradoja de la intolerancia en la ‘Grada Fan’
El incidente, que fue captado en vídeo y rápidamente viralizado a través de las redes sociales, encierra una alarmante paradoja. El aficionado realizó los gestos de exaltación fascista precisamente durante un acto de protesta contra el racismo, organizado en repulsa por los insultos sufridos por Vinicius Júnior en el partido de ida disputado en Lisboa.
El infractor se encontraba ubicado en el sector de la ‘Grada Fan’, el principal foco de animación del estadio. Cabe recordar que este espacio fue creado por la directiva que preside Florentino Pérez con el objetivo expreso de erradicar la violencia, sustituyendo al histórico y extremista grupo neonazi ‘Ultras Sur’, que fue expulsado del Fondo Sur y desvinculado por completo de la oficialidad del club.
Respuesta fulminante del club y espera por el ‘caso Prestianni’
Frente al lamentable episodio, la maquinaria de seguridad del Real Madrid actuó con máxima celeridad. El causante de la sanción fue plenamente identificado la misma noche del encuentro. Los operarios del club lo localizaron y procedieron a su expulsión inmediata del Santiago Bernabéu, incluso antes de que el árbitro decretara el inicio del choque. En paralelo, y como es política habitual en la entidad blanca ante este tipo de negligencias, los servicios jurídicos del club presentarán una denuncia contra el aficionado, a quien le reclamarán legalmente los daños y perjuicios económicos y de imagen ocasionados.
Mientras el club acata y gestiona esta penalización en sus propias gradas, en las oficinas de Valdebebas sigue existiendo expectación e indignación respecto a lo ocurrido sobre el césped del Estadio da Luz hace dos semanas. El Real Madrid se mantiene a la espera de que la UEFA se pronuncie y emita una sanción ejemplar contra el jugador argentino del Benfica, Gianluca Prestianni, quien presuntamente se dirigió a Vinicius llamándole «mono» en reiteradas ocasiones durante el partido de ida. Una resolución que el madridismo aguarda para calibrar el rasero disciplinario de la institución europea ante el racismo.