La espera para el regreso de la humanidad al espacio profundo tiene fecha de caducidad. La NASA anunció este viernes que la ventana de lanzamiento para la esperada misión tripulada Artemis II se abrirá oficialmente el próximo 6 de febrero. Este periodo para ejecutar el despegue se mantendrá activo hasta el mes de abril, marcando el inicio de un hito histórico: el retorno de astronautas al entorno lunar tras más de cinco décadas de ausencia.
La misión, diseñada como un vuelo de prueba de aproximadamente 10 días de duración, representa la prueba de fuego definitiva para el programa Artemis. Será la primera vez que el colosal cohete Space Launch System (SLS) y la nave Orión —bautizada por sus tripulantes como ‘Integrity’— transporten seres humanos fuera de la órbita terrestre baja.
Una tripulación diversa para la historia
El factor humano es el corazón de esta expedición. La tripulación encargada de pilotar la ‘Integrity’ ya está definida y lista para el desafío. El equipo de la NASA está liderado por Reid Wiseman como comandante, acompañado por Victor Glover en calidad de piloto y Christina Koch como especialista de misión.
A este trío estadounidense se une una figura clave para la cooperación internacional: Jeremy Hansen, de la Agencia Espacial Canadiense (CSA), quien también ejercerá como especialista de misión, subrayando el carácter global de la nueva era de exploración espacial.
Objetivo final: Marte
Aunque el destino inmediato es la Luna, la mirada de la NASA está puesta mucho más lejos. El objetivo primordial de Artemis II es certificar el funcionamiento correcto de todos los sistemas de la nave en el espacio profundo con tripulación a bordo. Esta validación operativa es el paso crítico que Estados Unidos necesita para aspirar a su meta real: establecer una presencia humana sostenible y científica en la superficie lunar.
El programa Artemis no busca solo repetir las hazañas del programa Apolo. A largo plazo, se pretende impulsar el descubrimiento científico y generar beneficios económicos, pero sobre todo, asentar las bases logísticas necesarias para el próximo gran desafío de nuestra especie: las primeras misiones tripuladas al planeta Marte.
Tras completar su recorrido alrededor de la Luna, los cuatro astronautas regresarán a la Tierra, cerrando el ciclo de validación del sistema de transporte espacial más potente jamás construido por la NASA.