La Junta de Castilla y León ha dado luz verde al juego de las chapas en 92 establecimientos de la Comunidad para esta Semana Santa. De ese total, 29 bares están en la provincia de León, que se sitúa como la que más autorizaciones concentra en esta campaña, por delante de Valladolid y Palencia. La Administración autonómica precisa, además, que la cifra todavía podría cambiar de forma leve porque el plazo para presentar solicitudes sigue abierto.
En clave leonesa, los permisos se reparten entre Bembibre, Benavides de Órbigo, Cembranos, Cistierna, Gordoncillo, La Bañeza, León, Ponferrada, Quintana de Rueda, Sahagún, Sahelices del Payuelo, San Andrés del Rabanedo, Santa Cristina de Valmadrigal, Santa María del Páramo, Trobajo del Camino, Valderas, Valencia de Don Juan, Veguellina de Órbigo, Villablino y Villamañán. Los establecimientos autorizados deberán organizar las partidas dentro de su horario habitual de apertura.
El juego de las chapas en León y en el resto de Castilla y León mantiene así una de las costumbres más reconocibles de estas fechas. Se practica tradicionalmente entre Jueves Santo y Domingo de Resurrección y conserva un fuerte arraigo, sobre todo en el medio rural. Según recoge la Junta, su origen se asocia al sorteo que habrían realizado los soldados romanos sobre la túnica de Jesucristo antes de la crucifixión.
La mecánica sigue siendo la de siempre. Dos monedas, conocidas popularmente como “perras gordas”, se lanzan en el corro mientras los jugadores intentan adivinar si ambas quedarán del mismo lado, cara o cruz. Si sale una cara y una cruz, la jugada se repite. La figura del baratero, que dirige la partida, debe asumir una tasa administrativa de algo más de 30 euros para cubrir todos los días autorizados de juego.
La Junta recuerda que esta práctica no funciona al margen de la ley. El juego de las chapas está encuadrado en el Catálogo de Juegos y Apuestas de Castilla y León, aprobado por Decreto 44/2001, y su organización se rige de forma específica por el Decreto 9/2002, que regula la autorización administrativa y el régimen de infracciones. Además, la sede electrónica autonómica recoge que organizador y baratero deben cumplir requisitos personales y documentales para obtener el permiso.
Entre las reglas fijadas para esta Semana Santa, todas las apuestas deben hacerse en efectivo. No se permite apostar bienes muebles, inmuebles ni animales. El reglamento también contempla que el juego pueda celebrarse en espacios cerrados o al aire libre con permiso municipal, siempre bajo luz natural y a más de 100 metros de un centro educativo. Sin embargo, este año la Junta asegura que no hay ninguna solicitud para organizar partidas al aire libre.
El consejero de la Presidencia, Luis Miguel González Gago, ha defendido que la autorización busca mantener viva una tradición muy ligada a la identidad de la Semana Santa en muchos pueblos de Castilla y León, pero también dar seguridad jurídica a los organizadores y proteger a los jugadores. La normativa considera infracciones graves o muy graves las partidas clandestinas, la manipulación del material, el impago de ganancias o las conductas irrespetuosas hacia los participantes.
Para León, la decisión vuelve a colocar al juego de las chapas en el centro de la conversación de Semana Santa. No solo por la tradición, sino también por el peso que mantiene en la hostelería y en la vida social de muchos municipios, donde esta costumbre sigue funcionando como punto de encuentro entre vecinos y visitantes.