La Fundación Alimerka ha reunido este miércoles en León al hermano capuchino Auguste Agounkpé, director de la ONG Franciscanos-Benin, en un desayuno informativo centrado en la situación de los menores señalados como “niños brujos” en el norte del país africano. El encuentro, celebrado en la Colegiata de San Isidoro, ha servido para profundizar en una realidad que sigue golpeando a la infancia más vulnerable, a pesar de los avances legales registrados en los últimos años.
La jornada ha contado también con la participación de Antonio Blanco, director de la Fundación Alimerka, y de Pedro Tardón, presidente de la Asociación Solidaridad con Benín. Además, al acto han asistido representantes institucionales y del ámbito social de León, en una cita que ha reforzado la dimensión local de un problema con alcance internacional.
Agounkpé se ha convertido en una de las voces más reconocidas en la defensa de estos menores en Benín. Su labor ha sido decisiva en la aprobación de la ley que prohibió el infanticidio ritual en 2015, así como en el impulso de campañas educativas para combatir la superstición en zonas rurales. Su trabajo, según se ha expuesto en León, combina la presión legal, la sensibilización social y el acompañamiento a familias en situación de extrema fragilidad.
Durante su intervención, el religioso ha explicado que una de las prioridades de su organización sigue siendo acoger a los niños que iban a ser asesinados y ofrecerles una alternativa de protección. En ese contexto, ha insistido en la necesidad de seguir sensibilizando a la sociedad para frenar una práctica que, aunque ha retrocedido, no ha desaparecido por completo.
El mensaje trasladado en León ha sido claro: el descenso del infanticidio ritual no ha acabado con el problema. El estigma social continúa pesando sobre muchos menores acusados de brujería. Por eso, Franciscanos-Benin mantiene activas sus campañas de concienciación y trabaja en la construcción de un nuevo centro de acogida destinado a ofrecer un entorno seguro a niños y madres rechazados por sus propias comunidades.
Ese enfoque se apoya en más de 15 años de trabajo constante ante organismos internacionales. La organización ha desarrollado procesos de incidencia política y comunitaria, también en el entorno de la ONU, para visibilizar la vulneración de derechos que sufren estos menores. De hecho, la problemática volvió a situarse ante Naciones Unidas en el Examen Periódico Universal de Benín de 2023, dentro de las acciones para exigir mayores garantías de seguridad y bienestar para la infancia.
En paralelo, la cita celebrada en León ha permitido poner en valor la implicación sostenida de la Fundación Alimerka en Benín. La entidad colabora desde 2008 con centros nutricionales del país africano para apoyar a menores en situación de extrema vulnerabilidad, entre ellos niños marcados por este estigma. Su labor se centra en garantizar alimentación adecuada, protección y un entorno seguro, tres pilares básicos para abrir vías de integración social y recuperación personal.
En la actualidad, la Fundación Alimerka trabaja con Casa de la Paz, en Parakou, un centro especializado en la atención de estos menores. Su apoyo contribuye a mejorar el estado nutricional de los niños, facilitar su inclusión y ofrecer respaldo a familias que, por miedo o presión social, terminan apartando a sus hijos.
Antonio Blanco ha recordado que la Fundación conoce esta realidad desde hace unos quince años y que la situación de los llamados “niños brujos” ha permanecido desde entonces entre sus principales preocupaciones. En esa línea, ha subrayado que la presencia del hermano Agounkpé en León permite reforzar los vínculos de un proyecto iniciado en 2025 y consolidar una colaboración con vocación de continuidad.
El desayuno informativo ha unido así dos miradas complementarias. Por un lado, la defensa de los derechos de la infancia. Por otro, la respuesta a sus necesidades más básicas, como la nutrición, la seguridad y el acompañamiento social. Esa combinación, según se ha trasladado durante el encuentro, resulta clave para avanzar en la erradicación definitiva del estigma que pesa sobre estos menores en Benín.
La jornada celebrada en León deja también una lectura de fondo. La cooperación internacional, cuando se sostiene en el tiempo y se apoya en alianzas locales, puede traducirse en cambios reales. En este caso, la ciudad ha vuelto a convertirse en altavoz de una causa humanitaria que interpela a instituciones, entidades sociales y ciudadanía.