La exposición ‘Reina Ella. Urraca I de León [1109-1126]’ ya luce una de sus incorporaciones más esperadas. El Museo de León ha recibido una pieza de marfil procedente del Metropolitan Museum de Nueva York, una obra que se expone por primera vez en España y que refuerza el discurso histórico y artístico de la muestra organizada por el Ayuntamiento de León.
La llegada de este relieve llena una vitrina que permanecía reservada dentro del recorrido expositivo. Desde ahora, esa pieza se convierte en uno de los grandes focos de atención para los visitantes. Su incorporación no solo añade valor material a la exposición, sino que también permite completar el conjunto de marfiles vinculados al reinado de Urraca I, considerada una figura esencial en la historia del Reino de León.
Según explicó José Alberto Moráis Morán, comisario de la muestra y profesor titular de la Universidad de León, la obra destaca por su doble relevancia. Por un lado, sobresale por su valor iconográfico, ya que muestra escenas de gran carga simbólica. Por otro, también llama la atención por su fragilidad y valor material, factores que aumentan el interés de la pieza dentro del conjunto expositivo.
El relieve está datado entre las dos primeras décadas del siglo XII. Esa cronología encaja tanto con sus características formales como con las escenas representadas. En la parte superior aparecen los Discípulos de Emaús y, en la inferior, la aparición de Cristo resucitado a María Magdalena. Ambos temas, según los expertos, guardan una relación directa con dos dimensiones clave del universo espiritual y político de la soberana leonesa.
Moráis subrayó que Urraca I mantenía un vínculo estrecho con la tradición de los lugares santos, una conexión que en León se habría reflejado en la desaparecida Iglesia del Santo Sepulcro, situada donde hoy se encuentra la iglesia de Santa Ana. Además, recordó la importancia del culto a María Magdalena, una devoción compartida también por su madre, Constanza de Borgoña, que promovió una iglesia bajo esta advocación en Sahagún.
La pieza también resulta determinante para comprender la evolución de los talleres de marfil leoneses. En opinión de los comisarios, este relieve muestra la continuidad de una tradición artística que se remontaba a los tiempos de Fernando I y Sancha, abuelos de la reina, aunque con una renovación estética marcada por imágenes más narrativas y sensoriales.
En esa misma línea, el también comisario Gerardo Boto señaló que se trata de una de las obras más sobresalientes atribuibles a los artífices del marfil que trabajaron en los talleres áulicos de la capital del reino durante el reinado de Urraca I. A su juicio, el relieve evidencia el alto grado de perfección alcanzado por los talleres leoneses en ese periodo y ayuda a reconstruir el brillante contexto creativo de la ciudad en el arranque del siglo XII.
La obra formó parte en origen de un relicario que fue desmembrado en un momento no determinado. Con el tiempo, sus elementos acabaron dispersos en museos internacionales. Por eso, su presentación actual en León adquiere un significado especial. La muestra permite contemplarla en un contexto histórico y artístico coherente, algo que, hasta ahora, no había sucedido nunca en España.
La exposición puede visitarse de forma gratuita hasta el 7 de junio en el Museo de León. El horario es de 10:00 a 14:00 y de 16:00 a 19:00 horas de martes a sábado. Los domingos y festivos abre de 10:00 a 14:00 horas, mientras que los lunes permanece cerrada.