La Unión de Profesionales y Trabajadores Autónomos (UPTA España) alerta del fuerte impacto que tendrá el envejecimiento del colectivo durante los próximos años. Sus previsiones apuntan a que cerca de 224.000 trabajadores autónomos podrían jubilarse entre 2026 y 2028, una cifra equivalente al 6,4 % de los afiliados actuales al Régimen Especial de Trabajadores Autónomos (RETA).
La organización considera que esta evolución plantea un importante desafío para la continuidad de numerosas actividades económicas. El problema podría ser especialmente visible en el pequeño comercio, la hostelería, los oficios profesionales y los municipios rurales, donde las dificultades para encontrar relevo generacional ya condicionan la supervivencia de algunos negocios.
Los datos oficiales muestran que las nuevas jubilaciones dentro del RETA han aumentado durante los últimos años. En 2023 se registraron 55.563, frente a 60.583 en 2024 y 64.267 en 2025. En solo dos años, el incremento alcanza el 15,7 %, con 8.704 jubilaciones más.
Cerca de 80.000 jubilaciones en 2028
A partir de esta evolución, UPTA ha elaborado una proyección aplicando una tasa de crecimiento anual compuesto del 7,55 %. Según sus cálculos, podrían producirse alrededor de 69.100 nuevas jubilaciones en 2026, unas 74.300 en 2027 y cerca de 80.000 en 2028.
De cumplirse esa tendencia, en 2028 habría aproximadamente 24.400 jubilaciones anuales más que en 2023, lo que supondría un crecimiento cercano al 44 % en cinco años.
UPTA advierte de que estas salidas afectan, en muchos casos, a profesionales que llevan décadas al frente de pequeños negocios y actividades tradicionales. Por ello, la organización considera que el análisis del trabajo autónomo no debería centrarse únicamente en las cifras mensuales de afiliación.
También reclama tener en cuenta las nuevas incorporaciones, las bajas de actividad y las jubilaciones para conocer con mayor precisión cómo está evolucionando el colectivo.
UPTA reclama políticas de relevo generacional
La organización sostiene que el principal problema no está en el aumento de las jubilaciones, que considera una consecuencia natural del envejecimiento de la población, sino en la falta de planificación para garantizar la continuidad de negocios viables.
UPTA pide impulsar políticas que permitan identificar con antelación a los autónomos próximos a retirarse, localizar posibles profesionales interesados en continuar esas actividades y establecer mecanismos de acompañamiento durante el proceso de transmisión.
La entidad alerta especialmente de las consecuencias en los pequeños municipios. En estas localidades, el cierre de un establecimiento puede significar no solo la desaparición de un negocio, sino también la pérdida de servicios y oportunidades económicas para la población.
El presidente de UPTA España, Eduardo Abad, define la situación como un “auténtico abismo demográfico” para el trabajo autónomo y reclama que las administraciones anticipen el problema.
Abad insiste en la necesidad de identificar aquellos negocios que puedan tener continuidad y facilitar la llegada de nuevos profesionales. Para UPTA, actuar con antelación será determinante para evitar que desaparezcan actividades económicamente viables durante los próximos años.


