La ciberseguridad ha dejado de ser un nicho técnico para convertirse en la auténtica locomotora de la economía digital en España. Así lo certifican los datos del ‘Estudio sobre la industria de la ciberseguridad en España 2025’, presentado recientemente en la sede del Instituto Nacional de Ciberseguridad (INCIBE) en León, en colaboración con la Confederación Española de Empresas de Tecnologías de la Información, Comunicaciones y Electrónica (CONETIC).
El informe, elaborado a partir de las respuestas de más de medio millar de empresas, dibuja el retrato de un sector en plena ebullición, caracterizado por una fuerte profesionalización, capacidad exportadora y un ritmo de creación de empleo que supera con creces al de otras ramas tecnológicas.
Radiografía del sector en cifras (2024-2025)
Un motor de empleo con proyección de futuro
La capacidad de la industria para generar puestos de trabajo altamente cualificados es uno de los puntos más destacados del informe. Entre 2021 y 2025, el número de profesionales empleados en este ámbito experimentó un espectacular repunte del 35,14%.
Lejos de tocar techo, las proyecciones son aún más optimistas. El estudio prevé que el sector mantenga un crecimiento interanual del 14,25% entre 2026 y 2029, lo que permitiría a la industria nacional rozar los 282.000 empleos al finalizar la década. Como señaló el presidente de CONETIC, José Luis Pancorbo, las empresas españolas han asumido el rol de «socios estratégicos» imprescindibles para hacer frente a amenazas cada vez más sofisticadas, garantizando la soberanía digital del país.
Ecosistema emprendedor y liderazgo internacional
El músculo de la ciberseguridad española se sustenta sobre una base altamente atomizada y dinámica. El tejido empresarial está compuesto en un 45% por microempresas y un 8% por trabajadores autónomos, frente a un escaso 5% de grandes corporaciones.
Esta agilidad permite una rápida innovación: en el último lustro se han creado 403 nuevas compañías, las cuales ya acaparan el 12% de la facturación total. Muchas de ellas han sido impulsadas por programas públicos como INCIBE Emprende, que ya ha incubado cerca de 800 proyectos.
A nivel exterior, España goza de una salud envidiable. Como cuarto mercado europeo (y absorbiendo el 2,8% de la facturación mundial), las firmas nacionales han consolidado una fuerte presencia internacional, destacando sus operaciones en Portugal, Alemania, y mercados latinoamericanos clave como Colombia, Brasil y Chile.
El gran desafío pendiente: la brecha de género
Pese a las cifras macroeconómicas estelares, el sector tiene un importante talón de Aquiles: la desigualdad de género. Actualmente, las mujeres representan apenas un 20% del empleo en ciberseguridad.
El director general de INCIBE, Félix Barrio, fue tajante durante la presentación al calificar esta situación como «una de las mayores lacras» del mercado laboral tecnológico. Barrio advirtió que el ecosistema no debe conformarse con superar levemente la media general del sector TIC (19,57%) y urgió a romper los actuales «techos de cristal» para poder cubrir la acuciante demanda de talento. Territorios como Euskadi y Castilla-La Mancha lideran el cambio positivo, registrando porcentajes de empleo femenino superiores al 35%.
El horizonte normativo y tecnológico
Durante la jornada, expertos de entidades como INCIBE-CERT, CyberLur y ClickDefense debatieron sobre el futuro inmediato de la industria. Se concluyó que el avance irrefrenable de la Inteligencia Artificial (IA) y la obligatoriedad de cumplir con exigentes marcos regulatorios europeos, como la directiva NIS2, serán los principales catalizadores que obligarán tanto al sector público como al privado a seguir invirtiendo de forma masiva en este escudo digital.
