Salamanca se convirtió en el foco político de la jornada con la presentación de Alfonso Fernández Mañueco como candidato a la reelección en la Junta de Castilla y León. En ese acto, Alberto Núñez Feijóo situó el mensaje principal de su partido en una idea concreta: cambio de gobierno sin replicar las formas del actual Ejecutivo, al afirmar que su propuesta “no será un sanchismo de derechas”.
Desde el arranque, el presidente del PP insistió en que gobernar implica tomar decisiones y asumir costes políticos. Por eso, vinculó su proyecto a una gestión “con responsabilidad y espíritu de servicio” y defendió que su formación quiere asumir responsabilidades “en todas las comunidades y en el Gobierno de España”.
Además, Feijóo sostuvo que el Partido Popular atraviesa un momento de fortaleza electoral y política. En su intervención, resumió los pilares de su estrategia en cinco principios “irrenunciables”: servicio, compromiso, cercanía, humildad y responsabilidad. Con ese marco, trató de reforzar la imagen de un partido preparado para gobernar en un contexto de alta polarización.
En paralelo, cargó con dureza contra el Ejecutivo central. Afirmó que el Gobierno intentará “meter miedo” en el proceso electoral de Castilla y León y denunció el uso de “cortinas de humo” y “manipulación”. También criticó decisiones presupuestarias del Ejecutivo y su forma de comunicar la acción política, en una de las partes más combativas del discurso.
Sobre propuestas concretas, anunció que, si llega a La Moncloa, impulsará una agenda con medidas de alto impacto político: eliminar la propuesta de financiación autonómica que atribuye al independentismo, frenar la regularización masiva de inmigrantes en situación irregular y desalojar a los okupas en menos de 48 horas. A ello sumó el compromiso de “gastar bien”, priorizar servicios públicos y reforzar la inversión en ámbitos que considera estratégicos.
Feijóo también vinculó esa hoja de ruta con iniciativas recientes de su partido, como la referencia a la Ley de Multirreincidencia y a una norma para limitar el gasto del Gobierno sin control parlamentario. En su planteamiento, estas medidas buscan ofrecer “resultados medibles” y trasladar una idea de orden institucional y eficacia administrativa.
En clave autonómica, el líder popular respaldó a Mañueco como figura central para mantener el peso político de Castilla y León. Según expresó, el objetivo es que la comunidad “marque el ritmo del país” con más empleo, oportunidades, servicios y futuro. Esa parte del acto estuvo orientada a consolidar una narrativa de continuidad en la Junta, pero con ambición de influencia nacional.
Con todo, el evento dejó dos planos simultáneos: por un lado, el impulso a la candidatura de Mañueco; por otro, el anticipo del discurso nacional con el que Feijóo quiere disputar el próximo ciclo político. El mensaje final fue claro: el PP busca presentarse como alternativa de gestión frente al Gobierno de Sánchez, con una campaña centrada en economía doméstica, vivienda, fiscalidad y servicios públicos.