Los 200 militares españoles que integraban la misión de la OTAN en Irak (NMI) han regresado a territorio nacional de forma segura. El contingente aterrizó poco antes de las 7:00 horas de este sábado en la Base Aérea de Torrejón de Ardoz, marcando el final de una operación logística de alto nivel.
El Ministerio de Defensa ha calificado esta maniobra de «complicada», dado el contexto de extrema volatilidad provocado por el reciente estallido del conflicto bélico en Irán. El retorno se materializó a bordo de un Airbus A330 del Ejército del Aire y del Espacio, en un vuelo que realizó su aproximación final procedente de Turquía.
A pie de pista, la ministra de Defensa, Margarita Robles, acompañada por el Jefe del Estado Mayor de la Defensa (JEMAD), el almirante general Teodoro Esteban López Calderón, fue la encargada de recibir a las tropas en un acto sobrio que puso en valor el esfuerzo del contingente.
La mayor parte de los efectivos evacuados pertenecen al Tercio Gran Capitán 1º de La Legión, con base operativa en Melilla, apoyados por otros miembros del Ejército de Tierra. Fuentes militares confirman que, a lo largo de este mismo sábado, se espera la llegada a la ciudad autónoma de otros 21 integrantes del contingente que tuvieron que realizar una escala previa en Alemania.
Coordinación aliada y repliegue estratégico
Este repliegue no ha sido un movimiento aislado. Defensa ha hecho especial hincapié en que la retirada se ha ejecutado bajo un consenso absoluto con los países de la Alianza Atlántica. La decisión responde a la directriz de la OTAN de «adaptar» el mandato de la misión ante la grave escalada bélica detonada por la ofensiva de Washington e Israel contra Irán.
El aterrizaje de hoy culmina un proceso que ya estaba en marcha. En días previos, las Fuerzas Armadas ya habían logrado extraer de la zona de conflicto a casi un centenar de efectivos:
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57 militares de operaciones especiales vinculados a la coalición contra el Estado Islámico.
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42 efectivos pertenecientes a la estructura central de la NMI.
Sobre el futuro de la presencia española en Oriente Medio, Margarita Robles ha mantenido una postura cautelosa, indicando que será necesario «ver qué pasa» en el desarrollo diplomático y militar de las próximas semanas. En paralelo, el Cuartel General Supremo de la OTAN en Europa (SHAPE) ha emitido un comunicado confirmando el traslado seguro de todo el personal de la misión a Europa. La estructura de mando, han asegurado, mantendrá su operatividad de manera temporal desde Nápoles.
La huella de España en la misión NMI
La NMI (NATO Mission Iraq) se concibió en 2018 a petición del propio Gobierno iraquí como una misión de asesoramiento y desarrollo de capacidades, estrictamente sin carácter de combate. Su objetivo principal ha sido vertebrar fuerzas de seguridad locales sostenibles y eficaces para frenar cualquier intento de resurgimiento del terrorismo del Estado Islámico, trabajando codo a codo con la Unión Europea y la ONU en Bagdad.
Históricamente, España ha desempeñado un papel protagonista en este despliegue, asumiendo el liderazgo total de la misión entre mayo de 2023 y mayo de 2024. Pese a las sucesivas ampliaciones de mandato logradas en 2021 y 2023, la actual crisis regional ha dinamitado una labor de estabilización clave.
El inicio de la intervención estadounidense el pasado 28 de febrero cambió las reglas del juego en la región, forzando esta interrupción táctica. Con la llegada de este último vuelo, España cierra, al menos temporalmente, su presencia sobre el terreno en uno de los enclaves más críticos del actual tablero geopolítico.