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Un estudio reabre el debate sobre la antigüedad de las pirámides de Giza

Un texto no revisado por pares recupera las polémicas hipótesis que atribuyen la construcción del complejo a una civilización perdida hace 12.000 años, chocando frontalmente con el consenso arqueológico actual.

La historia del antiguo Egipto y, en especial, la construcción de sus monumentos más icónicos, sigue generando literatura alternativa que desafía los libros de texto. Recientemente, el investigador catalán António Ambrósio ha publicado en la plataforma de repositorios académicos Academia.edu un trabajo titulado ‘The Pyramids of Giza: Legacy of an Unknown Civilization’. En él, plantea que las pirámides podrían tener hasta 12.000 años de antigüedad.

El documento, que aún no ha sido sometido a revisión por pares (el proceso estándar mediante el cual la comunidad científica valida un estudio), sugiere que las estructuras de Giza no fueron erigidas entre el 2600 a. C. y el 2500 a. C. por los faraones de la Cuarta Dinastía, tal y como establece la arqueología oficial. Según Ambrósio, las pirámides ya existían y los egipcios posteriores se habrían limitado a intentar reproducir, con menor éxito, estos modelos previos.

Esta línea de pensamiento no es nueva. Se enmarca dentro de las corrientes de la historia alternativa promovidas durante décadas por autores como Robert Bauval, Graham Hancock o Robert Schoch, cuyas ideas han sido sistemáticamente rebatidas por los egiptólogos e historiadores convencionales.

Los argumentos de la hipótesis alternativa

El texto de Ambrósio se apoya en una serie de observaciones que, según esta corriente, la arqueología tradicional no explica de forma satisfactoria. Entre los pilares de su argumentación destacan:

  • La ausencia de momias originales: El estudio subraya que nunca se han hallado restos momificados de los faraones (Keops, Kefrén y Micerino) dentro de sus respectivas pirámides en Giza que demuestren de manera irrefutable su uso original como tumbas reales.

  • La precisión del corte en granito: Se cuestiona que los bloques de granito de la Cámara del Rey pudieran ser tallados y transportados con la tecnología de herramientas de cobre disponible en el tercer milenio a. C.

  • La erosión de la Esfinge: Retomando teorías previas, se argumenta que los patrones de desgaste de la Gran Esfinge son compatibles con una prolongada exposición a fuertes lluvias, un clima que existió en la meseta de Giza miles de años antes de la época dinástica.

  • La alineación astronómica: La disposición del complejo piramidal mostraría un conocimiento astrofísico extremadamente avanzado, apuntando a constelaciones concretas en fechas muy anteriores al 2500 a. C.

El contraste con la ciencia y el consenso arqueológico

«Es vital para el lector distinguir entre las hipótesis planteadas en plataformas abiertas y las conclusiones respaldadas por el método científico y las excavaciones arqueológicas directas.»

A pesar del atractivo mediático de estas afirmaciones, la comunidad científica internacional mantiene un consenso sólido sobre la datación de las pirámides. La egiptología moderna refuta las fechas de 12.000 años de antigüedad basándose en pruebas materiales contundentes:

  1. El Diario de Merer: Un papiro descubierto en 2013 en el Mar Rojo que detalla, escrito por un capataz de la época, el transporte de bloques de piedra caliza desde Tura hasta Giza durante el final del reinado de Keops.

  2. Datación por radiocarbono: Los análisis de carbono-14 realizados en restos orgánicos (mortero, madera, semillas) extraídos directamente de la estructura de las pirámides confirman su construcción durante el Imperio Antiguo.

  3. Marcas de cantería: Los bloques internos de las pirámides contienen grafitis e inscripciones dejadas por las cuadrillas de trabajadores egipcios, mencionando directamente los nombres de los faraones.

Por tanto, aunque el trabajo de Ambrósio reaviva el debate y la fascinación por uno de los monumentos más grandes de la humanidad, las pruebas arqueológicas actuales siguen situando firmemente la construcción de las pirámides de Giza como el gran triunfo de la civilización egipcia hace aproximadamente 4.500 años.

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