Hablar de los ríos de León es, inevitablemente, hablar de Eduardo García Carmona. Aunque su partida de nacimiento lo sitúe en la localidad sevillana de Tocina (1951), sus botas de vadeo y su corazón llevan décadas anclados en las corrientes del Órbigo, el Porma y el Curueño. Periodista de raza y pescador de devoción, García Carmona ha sido durante 40 años la voz inconfundible de los informativos de Radio Nacional de España (RNE) en la provincia y el histórico maestro de ceremonias de la Semana Internacional de la Trucha de León.
Galardonado con el premio nacional Periodipesca en 2017 y pionero en acercar la ribera a los hogares a través de la prensa y la televisión, Eduardo no solo ha narrado la actualidad, sino que ha sabido «leer el agua» como pocos. Ahora, camino de los 75 años y coincidiendo con la reciente publicación a principios de este 2026 de su libro Amigos de anzuelos, agua y ramaje, nos sentamos a charlar con una de las figuras más respetadas de la divulgación natural en nuestro país, en un entorno incomparable, el Hotel y Restaurante Paso Honroso y rodeado de amigos presentó su ultimo libro.
El libro cuenta con un prólogo de Pedro G. Trapiello, destacado divulgador y defensor de los cauces fluviales de la provincia, “genuinas arterias de lo leonés”.
Trapiello destaca que la pesca deportiva es “una universidad que nunca cierra y en la que jamás se deja de aprender”, y subraya la riqueza de experiencias y personajes que Carmona reúne en su obra.
– Eduardo, naciste en la provincia de Sevilla, pero eres, sin duda, uno de los grandes embajadores de la provincia de León y de sus aguas. ¿Cómo surge esa conexión tan profunda con esta tierra y sus ríos?
Así es, soy sevillano de nacimiento, pero leonés de corazón y de río. Al llegar a León me encontré con un paraíso natural incomparable. Los ríos leoneses como el Órbigo, el Porma, el Esla o el Curueño te atrapan rápidamente. Desde niño la pesca ha sido mi vida, pero fue precisamente en León donde descubrí escenarios que no tienen nada que envidiar a ningún otro lugar del mundo. Aquí he forjado mi verdadera identidad, tanto como pescador como a nivel personal.
El periodismo y la escuela de la radio
– Tienes a tus espaldas una carrera periodística formidable. Estuviste 40 años vinculado a Radio Nacional de España (RNE) en León, lidiando con la inmediatez de la noticia. ¿Era el río tu refugio frente a la vorágine de la redacción y cómo influyó la radio en tu forma de narrar la pesca?
Totalmente. La redacción de RNE era mi vocación diaria, pero el estrés de las noticias acaba pasando factura. Aunque antes era todo mucho más pausado y facil de asimilar que ahora. Ser periodista en este momento es muy dificil. El río siempre fue mi válvula de escape; al pisar el agua del Órbigo, el ruido del mundo se apagaba. Por otro lado, lo que me dio la radio fue la capacidad de pintar paisajes con la voz. En la radio tienes que crear imágenes en la mente del oyente solo con palabras. Esa inmediatez y esa cercanía me los llevé a mis crónicas escritas. Aprendí que para relatar una eclosión de moscas o el lance a una trucha, hay que hacerlo con la misma pasión y rigor que una noticia de primera plana.
– Hablando de relatos y vivencias, después de tantas horas en el río, seguro que atesoras historias inolvidables. ¿Podrías compartir alguna anécdota que te haya marcado especialmente?
Hay muchísimas, pero siempre recuerdo una jornada en el Curueño hace ya muchos años. En la orilla del rio, encontre a un paisano mayor con unas moscas que parecian tabanos, mi sorpresa fue descubrir que eran de lana, y para seguir con la sorpresa, las truchas mordian ese anzuelo. Ese dia aprendi, que lo importante es aprender de todas las personas que estan a la orilla del rio, cada una tiene una historia y algo que enseñarte. Esa tarde aprendi a leer el rio.
Amistad, evolución social y nuevos retos en los ríos
– Precisamente sobre la amistad trata tu último libro de 2026, Amigos de anzuelos, agua y ramaje. ¿Qué mensaje has querido plasmar en esta obra?
He buscado crear un homenaje sincero al compañerismo. No es un manual técnico. Hablo de los pescadores como personas que aman su entorno vital. Cuento jornadas compartidas con todo tipo de aficionados, desde figuras tan conocidas como Miguel Delibes hasta amigos anónimos. Para mí, todos son igual de relevantes porque el río, en el fondo, nos iguala a todos.
- Durante décadas, la estampa tradicional en las orillas de nuestros ríos era casi exclusivamente masculina. Sin embargo, como observador de tantas generaciones, ¿Cómo valoras la incorporación de la mujer en la pesca deportiva actual?
Era una evolución absolutamente necesaria. Históricamente, la pesca parecía un coto cerrado para hombres, pero la mujer se va introduciendo poco a poco pero con fueerza El río no entiende de géneros, solo de respeto y pasión.
Cambio climático y conservación
- Hablemos del entorno. Llevas desde 1980 presentando la Semana Internacional de la Trucha de León. Con toda esa perspectiva, ¿Cómo ves la influencia del cambio climático en nuestros ríos?
Es, sin duda, el mayor desafío al que nos enfrentamos. El cambio climático no es una teoría futura; los pescadores lo vemos en directo. Notamos cómo el aumento de la temperatura del agua disminuye los niveles de oxígeno, lo cual es letal para los salmónidos como la trucha. Pero no nos pongamos extremistas, siempre ha nevado, llovido, las cosas estan cambiando pero el que los rios esten bien, y las truchas cuidadas depende más de las personas y su respeto por el entorno.
- A pesar de ese estrés ambiental y de que cada vez hay más personas practicando este deporte, llama la atención que algunos tramos de río se están recuperando sorprendentemente bien. ¿A qué crees que se debe esta mejora frente a tanta presión?
Principalmente, a un cambio radical de mentalidad. Hace cuarenta años, el éxito se medía por el número de peces en la cesta. Hoy en día, la implantación generalizada de la pesca sin muerte (captura y suelta) ha sido la salvación de nuestros ríos. Aunque haya más pescadores, la gran mayoría devuelve el pez al agua con extremo cuidado. A esto hay que sumar una mejor regulación y gestión de los acotados. La presión social de los propios pescadores para evitar vertidos y cuidar las riberas ha convertido a nuestro colectivo en los primeros ecologistas activos del río.
– Para terminar, Eduardo, mencionaste una vez que «la pesca ha sido, es y será mi universidad». ¿Qué te sigue enseñando el río camino de los 75 años?
Me enseña humildad y paciencia todos los días. Mis verdaderos profesores han sido el agua y los compañeros de orilla. La mayor lección es que la pesca consiste en disfrutar y respetar. El futuro pasa por enseñar a los jóvenes a amar el río antes que a pescar; porque si lo aman, te aseguro que lo protegerán.
