La Cofradía Santo Cristo de la Bienaventuranza de León mantuvo el pulso de su Plan de Formación Cofrade en León con una sesión centrada en una pregunta sencilla, pero decisiva: “¿Qué es una procesión?”. La respuesta, a cargo de Enrique Martínez Prieto, situó el foco en lo esencial: la procesión como acto de culto, oración en movimiento y manifestación pública de fe.
El encuentro se enmarcó en el itinerario formativo «Sin perder el paso 2025/2026», una propuesta que busca reforzar la preparación de los cofrades y ofrecer criterios claros para vivir la Semana Santa con sentido eclesial. Con un tono didáctico y directo, el ponente —consiliario de la Junta Profomento de la Semana Santa de Astorga— insistió en la necesidad de cuidar la centralidad de Cristo, la sacralidad y la coherencia de los signos.
La sesión, celebrada el pasado lunes 2 de febrero, fue la quinta del programa y dejó una idea de fondo que vertebra el Plan de Formación Cofrade en León: una procesión no se entiende sin su dimensión litúrgica, comunitaria y evangelizadora.
Una procesión: oración en movimiento y culto a Dios
Bajo el título «¿Qué es una procesión?», Martínez Prieto presentó la procesión como un acto de culto a Dios y una oración en movimiento. Según explicó, no se trata de un recorrido “escénico”, sino de una acción religiosa con raíces bíblicas y litúrgicas: el pueblo camina con Dios entre alabanzas y esperanza.
En ese marco, subrayó su vínculo con la vida sacramental: la procesión aparece unida a la Eucaristía y a la expresión pública de una fe que no se limita al ámbito privado. Esta lectura, remarcó, ayuda a comprender por qué el Plan de Formación Cofrade en León pone tanto énfasis en la formación: sin contenido, el gesto pierde sentido.
El papel de las cofradías desde el siglo XVI: estructura, comunidad y Pasión
El ponente situó después el desarrollo histórico de las procesiones penitenciales y el papel de las cofradías, especialmente desde el siglo XVI. En ese periodo, recordó, muchas hermandades consolidaron estructuras estables y una identidad vinculada a la Pasión de Cristo, con un fuerte componente comunitario.
Esa dimensión eclesial —la cofradía como comunidad y no como “grupo de actividad”— fue uno de los puntos más repetidos durante la exposición. En palabras que conectaron con el objetivo del Plan de Formación Cofrade en León, el sentido de pertenencia y la vivencia compartida se convierten en una clave para comprender por qué la procesión no es solo tradición: es también camino de fe.
Manifestación pública de fe y evangelización: el reto de hacerlo bien
En el tramo final, Martínez Prieto remarcó que la procesión es una manifestación pública de fe y, al mismo tiempo, un medio de evangelización. Esa proyección hacia fuera, advirtió, exige cuidado: centralidad de Cristo, respeto por la sacralidad y una formación continua de los cofrades.
En este punto, el mensaje enlazó con el espíritu del Plan de Formación Cofrade en León: formar no es un trámite, sino una manera de garantizar que el gesto público sea coherente con lo que anuncia. Cuando la procesión se vive con hondura, dijo, puede convertirse en un auténtico espacio de encuentro con Dios.
Cinco ideas clave que dejó la sesión
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La procesión es culto y oración, no un mero evento cultural.
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Tiene raíces bíblicas y litúrgicas: el pueblo camina con Dios.
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Está vinculada a la Eucaristía y a la vida de la Iglesia.
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Las cofradías consolidan desde el siglo XVI una estructura comunitaria ligada a la Pasión.
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Como acto público, la procesión es evangelización y requiere formación y sacralidad.
Estas claves refuerzan el propósito del Plan de Formación Cofrade en León, que continúa avanzando dentro del calendario 2025/2026 con nuevas sesiones orientadas a profundizar en el sentido de la Semana Santa y la vida cofrade.