La investigación sobre el trágico accidente de Adamuz, que se ha cobrado la vida de 46 personas, entra en una fase decisiva. Mientras las autoridades judiciales mantienen bajo custodia las cajas negras, el foco de la tragedia se desplaza de la cabina del tren a la infraestructura. Según documentos técnicos previos al siniestro, el estado de la línea de Alta Velocidad Madrid-Sevilla ya estaba bajo sospecha.
Las advertencias ignoradas de Ineco
Un informe elaborado por Ineco en julio de 2023, y revelado recientemente por el diario ABC, muestra que los técnicos de la empresa pública ya habían detectado amenazas críticas en el tramo donde ocurrió el siniestro. El documento señalaba específicamente el riesgo de una «posible deficiencia en la ejecución de las soldaduras», un fallo técnico que, según el informe, podía derivar directamente en una «rotura de carril y descarrilamiento».
Este análisis se realizó antes de la remodelación del tramo de Adamuz, dentro de la Fase 2 del proyecto de renovación de la línea. El objetivo era evaluar cómo las obras afectarían a la seguridad, pero los hallazgos revelaron problemas estructurales profundos en una infraestructura que comenzó a operar en 1992.
Infraestructura al límite de su vida útil
El informe de seguridad es tajante: la mayoría de los aparatos de vía se instalaron entre 1991 y 1992. Tras más de tres décadas de servicio, los técnicos advirtieron que estos elementos habían llegado al «final de su vida útil».
A pesar de que se identificaron 319 aparatos con necesidades de renovación, el plan de actuación se redujo a solo 51 de ellos. Uno de los puntos señalados para su sustitución fue, precisamente, el Puesto de Banalización (PB) de Adamuz, situado en el punto kilométrico $317+796$, a escasos metros del lugar donde el tren se salió de la vía.
Dos riesgos críticos bajo la lupa
La investigación judicial y técnica se centra ahora en dos peligros específicos que Ineco consideraba «mitigados» si se realizaban las obras pertinentes:
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Deficiencias en la neutralización de la barra larga soldada: Un fallo que provoca deformaciones térmicas en el acero.
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Fallos en las soldaduras de los carriles: Que pueden causar una fractura súbita al paso de convoyes a alta velocidad.
La gran incógnita que debe despejar la jueza es si estas medidas correctoras se ejecutaron correctamente o si la premura y las limitaciones presupuestarias dejaron la vía en una situación de vulnerabilidad extrema.
El 8 de febrero, fecha clave
Por el momento, las pruebas determinantes siguen bajo llave. Las cajas negras y las grabaciones de las cámaras de seguridad permanecen precintadas por orden judicial para garantizar la cadena de custodia.
Será el próximo 8 de febrero cuando se proceda a su apertura oficial en presencia del Ministerio Fiscal. Los datos extraídos de estos dispositivos permitirán cruzar la velocidad y el comportamiento del tren con el estado físico de la vía, determinando si el accidente de Adamuz fue una fatalidad técnica o una negligencia evitable basada en advertencias que ya estaban por escrito.
