El principal obstáculo para llenar la «España Vaciada» no es siempre la falta de trabajo o de internet, sino la falta de un techo en condiciones. Un reciente estudio sobre la situación de la vivienda rural en El Bierzo, llevado a cabo por el CDR AFA Bierzo (asociado a COCEDER), ha arrojado luz sobre una paradoja constante: hay casas, pero no se pueden habitar. Los datos son contundentes: casi un 20% de las viviendas en los núcleos de Arganza y Molinaseca requieren una reforma integral para poder albergar vida nuevamente.
La investigación, que forma parte de un análisis nacional realizado en 58 localidades, confirma que el parque inmobiliario rural sufre de una infrautilización crónica. A nivel global en el estudio, solo el 46,7% de las casas están habitadas de forma permanente, una cifra que cae drásticamente en los pueblos más pequeños.
Radiografía de Arganza: muchas casas, pocas opciones
El equipo técnico puso el foco en Arganza, analizando un total de 242 viviendas en su núcleo principal. La realidad de este municipio de 805 habitantes refleja el estancamiento del mercado inmobiliario rural:
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Vivienda habitual: El 59,9% (145 inmuebles) están ocupados permanentemente.
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Ruina o deterioro: Un preocupante 26% (63 viviendas) son estructuras vacías no habitables que exigen una reforma integral.
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Cerradas pero útiles: Solo un 9,5% son viviendas vacías que podrían habitarse de inmediato, pero permanecen cerradas.
A diferencia de otras zonas, Arganza apenas sufre la presión turística, con un testimonial 0,4% de uso vacacional, lo que indica que el problema es estructural y de conservación, no de competencia con el visitante.
Molinaseca y el doble filo del Camino de Santiago
El escenario cambia en Molinaseca. Aunque el porcentaje de vivienda habitual es similar (57,5%), la influencia del Camino de Santiago y su atractivo turístico distorsionan el mercado. De las 259 viviendas analizadas:
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Turismo: El 8,5% (22 viviendas) se destinan exclusivamente a uso turístico, restando oferta al alquiler residencial.
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Estado de conservación: El 12,4% necesita reforma integral.
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Oportunidad perdida: Un 19,7% de las casas son «vacías habitables»; inmuebles en buen estado que permanecen cerrados sin salir al mercado de alquiler o venta.
Para visualizar mejor la diferencia en la composición del parque de viviendas entre estos dos municipios, el siguiente gráfico ilustra la distribución de usos y estados:
¿Por qué no se alquilan las casas del pueblo?
El informe de COCEDER no solo cuenta ladrillos, sino que analiza las barreras humanas. Gran parte de la vivienda vacía habitable no se moviliza por factores complejos:
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Barreras emocionales: El apego a la casa familiar impide su venta o alquiler.
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Problemas legales: Herencias sin resolver, multipropiedad o falta de registro.
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Miedo: Reticencias de los propietarios a alquilar a desconocidos.
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Desinformación: Falta de registros municipales actualizados y de mecanismos de intermediación.
En zonas más aisladas, el deterioro se acelera. Las viviendas de segunda residencia o uso esporádico (fines de semana y vacaciones) representan un porcentaje elevado, llegando a superar a la vivienda habitual en algunas provincias analizadas en el estudio nacional.
Soluciones para abrir las puertas
Ante este diagnóstico, desde los Centros de Desarrollo Rural proponen pasar a la acción para transformar estas edificaciones cerradas en hogares para nuevas familias. Las líneas prioritarias incluyen:
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Incentivos fiscales y ayudas directas a la rehabilitación.
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Creación de bolsas de vivienda y registros locales actualizados.
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Mediación institucional que ofrezca seguridad jurídica y técnica a los propietarios (seguros de impago, acompañamiento, etc.).
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Recuperación de edificios públicos en desuso.
El mensaje es claro: sin vivienda disponible, las políticas de atracción de población son estériles. La reactivación del mercado de alquiler en municipios como Arganza o Molinaseca es el primer paso indispensable para garantizar el relevo generacional y el mantenimiento de servicios básicos en el medio rural.