El Ingreso Mínimo Vital (IMV) siguió ampliando su alcance en marzo de 2026. La última estadística difundida por el Ministerio de Inclusión sitúa la prestación en 829.399 hogares, donde conviven 2.532.284 personas. De ese total, 1.034.319 son menores de edad, una cifra que confirma el peso de esta ayuda en la protección de la infancia vulnerable. La cuantía media se situó en 543,1 euros al mes por hogar, mientras que la nómina mensual ascendió a 495,6 millones de euros.
El avance interanual también resulta relevante. En comparación con marzo de 2025, el número de prestaciones activas creció en 125.920 hogares, lo que supone un aumento de casi el 18%. El número de beneficiarios también subió un 18,1%, con 387.278 personas más que hace un año. Desde la puesta en marcha del IMV en 2020, esta red de protección ha llegado ya a más de 3,5 millones de personas en España.
Uno de los datos más destacados vuelve a estar en la infancia. En marzo, el 41% de los beneficiarios eran niños, niñas y adolescentes, y casi siete de cada diez hogares que perciben el IMV conviven con menores. En total, 570.548 hogares con esta prestación tienen menores a cargo, y 139.499 son familias monoparentales. Además, el Complemento de Ayuda para la Infancia alcanzó a 573.831 hogares, con una ayuda media de 66,4 euros por menor y de 120,7 euros por hogar con menores.
La ayuda adicional varía según la edad de los hijos. El sistema fija 115 euros al mes para menores de 0 a 3 años, 80,5 euros para la franja de 3 a 6 años y 57,5 euros para los de 6 a 18 años. El ministerio subraya que este complemento puede cobrarse incluso sin percibir el IMV, ya que tiene umbrales de renta más amplios y extiende la cobertura a hogares con ingresos bajos o moderados.
El perfil de la prestación mantiene además un marcado peso femenino. En marzo, el 68% de los titulares del IMV eran mujeres, al igual que el 53,4% del total de beneficiarios. También destaca la juventud de parte de los perceptores: la edad media global se situó en 28,5 años, y baja hasta 20,1 años si se excluye a los titulares. Ese dato refuerza la idea de que la prestación se ha consolidado como apoyo para jóvenes en situación de vulnerabilidad.
En cuanto a los requisitos generales, el IMV sigue vinculado a la residencia legal y efectiva en España durante al menos un año, a la acreditación de la unidad de convivencia y a la situación de vulnerabilidad económica. Además, continúa siendo compatible con rentas del trabajo, un punto que el sistema mantiene para favorecer la inserción laboral. La nota oficial difundida el 10 de abril de 2026 recoge datos nacionales y no incluye en su cuerpo un desglose provincial específico de León.
Para medios locales como León, el dato nacional refleja una tendencia clara: el IMV sigue ganando peso como herramienta contra la pobreza y la exclusión, sobre todo en hogares con menores. La evolución de marzo confirma que la infancia, las familias monoparentales y los jóvenes continúan en el centro de una prestación que, cinco años después de su puesta en marcha, mantiene su expansión en España.



