El dato definitivo del IPC de julio confirmó un repunte de la inflación hasta el 3,6%, empujado por el encarecimiento de la energía y los carburantes. La primera consecuencia directa de este indicador impacta de lleno en las medidas de contención económica: la bonificación del diésel no se retirará según lo previsto y mantendrá la máxima cobertura estatal a partir de otoño.
La normativa del paquete anticrisis contenía un mecanismo automático diseñado por el Ministerio de Economía para responder a los vaivenes del mercado energético exterior, condicionado por la tensión internacional entre Estados Unidos e Irán. Dicha regla establecía que si la variación interanual del IPC de un combustible superaba el límite del 15% en el registro de julio, el esquema de recorte progresivo de los costes subvencionados quedaba suspendido de inmediato.
Los registros del Instituto Nacional de Estadística ratificaron que el gasóleo experimentó una subida del 15,7% en julio, rebasando el umbral normativo por siete décimas. Este desfase ha anulado el tijeretazo planificado para septiembre, quadruplicando la ayuda programada. En lugar de reducirse a 5 céntimos por litro, el descuento del diésel se fijará en 20 céntimos por litro.
El escenario en el surtidor difiere de forma sustancial según el tipo de motorización. El incremento de la gasolina 95 y 98 se situó en el 7,3%, una tasa lejana al margen crítico que activa la cláusula de rescate. Aunque el coste final de este carburante continúa elevado, la rebaja aplicable a la gasolina descenderá a 10 céntimos durante agosto y quedará fijada en 5 céntimos por litro en septiembre.
Desde el departamento encabezado por el vicepresidente Carlos Cuerpo señalan que la decisión responde a la necesidad de concentrar los recursos públicos en el producto que sufre una mayor volatilidad internacional. Fuentes del propio Ministerio de Economía señalan que este automatismo actúa de forma proporcionada para reforzar la cobertura estatal únicamente en los productos donde la presión de los mercados lo justifica.
El calendario inicial diseñado para la temporada estival contemplaba una retirada escalonada de los apoyos directos, con rebajas de 15 céntimos en julio y 10 céntimos en agosto. La meta del Ejecutivo era concluir la convergencia con un tramo final de 5 céntimos en septiembre, un diseño que la escalada de los costes del gasóleo ha obligado a reconfigurar por completo.


