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El hilo invisible entre los Baby Boomers y la Generación Z

Más allá de los memes y el "OK Boomer", ambas generaciones comparten la misma búsqueda de propósito, recordándonos que el tiempo es el único juez imparcial

En el teatro de la vida, los Baby Boomers (nacidos entre 1946 y 1964) y la Generación Z (1997-2012) parecen interpretar obras distintas. Unos crecieron con el olor a papel de periódico y la cultura del esfuerzo tangible; los otros, con el brillo de una pantalla y la fluidez de un mundo hiperconectado. Sin embargo, si bajamos el volumen al ruido de las redes sociales, descubrimos que no son polos opuestos, sino dos versiones de la misma aventura humana.

Lo que los separa: El contexto y el lenguaje

Es innegable que las diferencias son profundas. Los Boomers vivieron la reconstrucción de la posguerra, la estabilidad laboral y la creación de las instituciones que hoy conocemos. Para ellos, el éxito era una escalera sólida. En cambio, la Generación Z habita un mundo de «liquidez», donde el empleo es incierto, el cambio climático es una amenaza real y la salud mental ha pasado de ser un tabú a una conversación diaria.

Mientras unos valoran la jerarquía y la presencia física, los otros priorizan la flexibilidad y la identidad digital. Unos ven «fragilidad» donde otros ven «sensibilidad».

Lo que los une: El inconformismo y la búsqueda de sentido

A pesar de las fricciones, ambas generaciones comparten un ADN común: el deseo de transformar la realidad.

  • El activismo: Si la Gen Z lucha hoy por la diversidad y el planeta, fueron los Boomers quienes, en su juventud, desafiaron las normas sociales en los años 60, luchando por los derechos civiles y las libertades que hoy damos por sentadas.

  • El propósito: Ambas generaciones rechazan ser solo un número. Los Boomers buscaron la prosperidad para sus familias; los Z buscan que su trabajo deje una huella positiva. La intención es la misma: que la vida valga la pena.

La gran verdad: Los jóvenes son «viejos en formación»

La verdadera empatía nace de un ejercicio de humildad cronológica. A los jóvenes de la Generación Z se les olvida a veces que el anciano que hoy no entiende una aplicación de IA fue una vez el joven rebelde que cambió la música y la moda. A los Baby Boomers se les olvida que el joven que hoy parece «perdido» en su teléfono está intentando navegar por una crisis de vivienda y ansiedad que ellos no tuvieron que afrontar.

Debemos recordar una premisa básica: la juventud es un préstamo, no una propiedad. Los jóvenes de hoy serán los mayores de mañana. Criticar la vejez es, en última instancia, criticar nuestro propio futuro.

 Un puente necesario

La sabiduría de la experiencia de los Boomers necesita la energía regeneradora de los Z. Y la visión tecnológica de los jóvenes necesita el ancla ética y la perspectiva histórica de los mayores. En lugar de alimentar el conflicto, deberíamos celebrar el relevo. Al fin y al cabo, todos estamos en el mismo barco, intentando entender qué significa ser humano en un tiempo que nunca se detiene.

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