Bajo un cielo que comenzó amenazando lluvia y terminó regalando una estampa de nieve sobre los campos de la Cepeda, la Casa del Concejo de Villamejil albergó este pasado viernes el Filandón de las Candelas 2026. Un centenar de personas llegadas desde el Páramo, el Órbigo y la capital se reunieron en una velada que demostró que el filandón, lejos de ser una reliquia, es un modelo de convivencia plenamente vigente en el siglo XXI.
El evento fue organizado de forma conjunta por la asociación cultural Rey Ordoño I y la Asociación de Amigos del Camino de Künig, uniendo la pasión por la comarca con la proyección internacional de la ruta jacobea.
Música moderna con alma antigua
La velada arrancó con la bienvenida de Saturio Aller, quien celebró la alta participación como un bálsamo contra la soledad invernal de los pueblos. Por su parte, Tomás Álvarez destacó el éxito del año 2025 para la senda de Künig, ya ratificada como Camino Histórico a Compostela.
El toque artístico lo puso el grupo Scherztrio León. Noelia Díez (piano), Laura Carbajo (violín) y Claudia García (flauta) elevaron el espíritu de la Casa del Concejo con un concierto que fusionó la sensibilidad de Serrat con clásicos de Simon and Garfunkel, demostrando que la música contemporánea también tiene cabida al calor del hogar tradicional.
La Reina Urraca: Historia frente a manipulación
El bloque literario estuvo protagonizado por el novelista José Pedro Pedreira, quien presentó su reciente obra sobre Doña Urraca de León, la primera emperatriz de Europa. Su intervención generó un intenso debate entre los asistentes sobre la «perversión intencionada» de los hechos históricos y la necesidad de reivindicar la verdad del Reino de León frente a las interpretaciones sesgadas que hoy persisten.
El relevo en el escenario lo tomó Kiko Gallorojo, cuentahistorias y juglar, que devolvió a los presentes la esencia del humor rural. Acompañado de rabel y el ingenioso sonido de una sartén y cucharas, rescató romances cómicos que arrancaron las risas de un público entregado.
Un brindis contra el frío: El vino de la matanza
Como manda el canon del buen filandón, la noche terminó en torno a la mesa. Los asistentes pudieron degustar flores de sartén y orejas de carnaval, elaboradas por Mari Carmen Álvarez (del centro Flor del Valle), junto a tortillas y empanadas caseras.
El broche de oro lo puso el vino caliente tradicional, una receta histórica de los días de matanza. Elaborado con miel, clavo y canela, este brebaje reanimó a los participantes antes de que la medianoche cubriera de blanco los paisajes leoneses, cerrando una jornada de «amistad y vigor» que ya es referente en el invierno cultural de la provincia.
