El último balance sobre el estado agronómico de los cultivos en León muestra una fotografía desigual, aunque en términos generales razonable para el momento del año. La evolución inmediata dependerá, sobre todo, de la climatología de las próximas semanas. En especial, del agua que pueda caer en abril y del posible impacto de heladas de primavera en cultivos sensibles.
En los cereales de invierno, la provincia registra una reducción de superficie respecto al año pasado, aunque todavía no se ha cerrado una cifra definitiva. Pese a las siembras tardías y a unas condiciones agronómicas que no siempre fueron las mejores, el cultivo presenta un estado aceptable. En la cebada está a punto de comenzar el encañado, una fase clave para su desarrollo.
La diferencia entre secano y regadío vuelve a marcar el ritmo. En las zonas regables, ya se está aportando agua, mientras que en el secano todo queda pendiente de que las lluvias recientes sean suficientes para evitar que la planta entre en estrés hídrico.
Los apartados de vezas y otros cultivos forrajeros ofrecen, por ahora, una imagen positiva. Presentan buen aspecto, aunque su rendimiento final quedará condicionado por el tiempo de las próximas fechas. Lo mismo ocurre con la alfalfa, que mantiene un estado favorable y encara uno de los momentos más importantes del calendario, ya que el primer corte suele realizarse a comienzos de mayo si el tiempo acompaña.
En el caso de la alfalfa, el foco sigue puesto en dos amenazas habituales. Por un lado, las heladas, que pueden frenar su evolución. Por otro, la aparición de plagas, un problema especialmente delicado por la escasez de productos fitosanitarios autorizados para combatirlas.
La situación es menos favorable en la colza. Además de haberse reducido la superficie sembrada, el cultivo presenta, en general, un estado poco satisfactorio. Ahora se encuentra en plena floración, una etapa especialmente sensible. En las próximas semanas, una helada tardía o un episodio de sequía podría comprometer el potencial productivo.
En el girasol, por el contrario, ya han comenzado las siembras y se prolongarán durante aproximadamente un mes. La nascencia será el momento más delicado. Aun así, en el campo leonés se espera un incremento de superficie en secano, ocupando parte del terreno que este año no ha ido a cereal.
Las legumbres ganan peso en la provincia. En el secano ya se están realizando las siembras de garbanzo, un cultivo al alza por su encaje en la rotación y por su utilidad para cumplir con las exigencias de la PAC y los eco regímenes. En cambio, la alubia aún tardará más de un mes en entrar en campaña en las zonas de regadío, aunque la previsión apunta a una superficie de siembra al menos similar a la del año anterior.
Uno de los escenarios más complejos aparece en la remolacha. En León se está solapando una campaña con otra, porque todavía quedan fincas sin recolectar de la anterior o con la raíz ya extraída y amontonada, a la espera de transporte a la planta azucarera. Al mismo tiempo, ya se han iniciado las siembras de la campaña 2026/2027, aunque el sector prevé una ligera reducción de superficie por el cambio en las condiciones de contratación y por una menor disposición de la industria compradora.
También el maíz ha empezado a moverse. La recolección de la campaña anterior puede darse prácticamente por finalizada, salvo restos puntuales en parcelas todavía encharcadas. En paralelo, ya han arrancado las siembras de la campaña 2026, aunque con problemas de nascencia por la falta de humedad suficiente en zonas de regadío no modernizado y con necesidad de riego en áreas modernizadas. Pese a ello, la previsión es que la superficie se mantenga o incluso aumente respecto al año pasado.
En patata, las siembras ya han comenzado. Las expectativas de superficie apuntan a cifras parecidas a las de la campaña anterior, aunque con una posible ligera caída por el mal recuerdo que dejaron los precios bajos del pasado año.
Entre los cultivos permanentes, el lúpulo mantiene una superficie estable. En este momento se están realizando las primeras labores de la campaña, centradas en la poda, el abonado y la preparación del terreno. En frutales, de momento no se han registrado heladas que pongan en riesgo la cosecha, una noticia relevante en estas fechas. Y en el viñedo, la poda ya ha terminado y la brotación comienza a avanzar, primero en El Bierzo y después en el resto de la provincia. De nuevo, el principal temor son las heladas primaverales.
La huerta presenta una situación muy diversa según el cultivo, aunque en la mayoría de los casos todavía no se han realizado las siembras o plantaciones principales. Por eso, el grueso de su evolución está aún por definirse.
Donde sí hay ya señales claras de dificultad es en los pastos. La falta de lluvia en las últimas semanas ha provocado una oferta escasa de hierba, especialmente preocupante para la ganadería extensiva. En los prados de siega de montaña, la evolución dependerá de la climatología de mayo y junio, mientras que la recolección suele desarrollarse entre finales de junio y primeros de agosto, según la zona. En las áreas de rastrojera, los rebaños ovinos han seguido alimentándose principalmente de restos de maíz y remolacha, con menor apoyo de la vegetación espontánea.
En conjunto, el estado agronómico de los cultivos en León deja un arranque de campaña con señales mixtas. Hay cultivos que mantienen una evolución razonable y otros que llegan a semanas decisivas con más incertidumbre. Todo apunta a que la provincia se juega buena parte del resultado de la campaña en el comportamiento del tiempo durante esta primavera.