El transporte público volvió a ganar usuarios en España durante noviembre de 2025. La Estadística de Transporte de Viajeros del Instituto Nacional de Estadística (INE) sitúa el incremento interanual en el 4,5%, con un total de más de 508,7 millones de viajeros en el mes. El empuje lo lideró el transporte urbano, que avanzó un 6,8%, mientras que el interurbano subió un 1,2%.
En ese contexto, Castilla y León —comunidad a la que pertenece la provincia de León— registró un aumento del 6,4% en el transporte urbano por autobús, un dato que refuerza la tendencia al alza en la movilidad cotidiana y abre el debate sobre frecuencias, capacidad y planificación en ciudades medias y áreas metropolitanas.
Radiografía rápida: qué está creciendo y qué no
Los datos del INE apuntan a un patrón claro: suben los desplazamientos urbanos y se acelera el uso del autobús.
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En transporte urbano se contabilizaron más de 318,7 millones de viajeros, un 6,8% más que en noviembre de 2024.
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El metro creció un 8,5% y el autobús urbano un 5,7%.
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El transporte interurbano movió más de 143,5 millones de viajeros, con una subida del 1,2%.
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Dentro del interurbano, el autobús destacó con un +4,6%, mientras que el ferrocarril cayó un 2,8%, el aéreo interior bajó un 1,5% y el marítimo un 3,6%.
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El transporte especial y discrecional sumó más de 46,3 millones de usuarios, pero retrocedió un 0,6%.
Este reparto sugiere que el crecimiento se está concentrando en trayectos diarios: ir a trabajar, estudiar, hacer recados o moverse dentro de la ciudad. Además, el autobús vuelve a posicionarse como el modo que mejor recoge el pulso de la demanda.
Castilla y León sube un 6,4% en autobús urbano
En el desglose por comunidades, el INE señala que todas registraron tasas anuales positivas en transporte urbano por autobús. Las mayores subidas fueron en Comunitat Valenciana (13,1%), Castilla-La Mancha (7,8%) y Asturias (6,5%). Castilla y León aparece entre las que más crecen, con un 6,4%, por encima del dato nacional del autobús urbano (5,7%).
Para territorios como León, este dato regional funciona como termómetro: cuando el autobús urbano sube de forma sostenida, suele reflejar cambios en hábitos de movilidad, pero también presión sobre servicios en hora punta. A la vez, suele aumentar la sensibilidad ciudadana ante la puntualidad, la información en tiempo real y la coordinación con otros modos.
Interurbano: el autobús gana terreno y el tren baja
El interurbano avanzó de forma más moderada, pero con un matiz relevante: el autobús es el que empuja.
En noviembre de 2025, el INE contabiliza 80,334 millones de viajeros interurbanos por autobús (en miles, según la tabla oficial), con un incremento del 4,6%. Además, crecieron todas las distancias: cercanías (+1,8%), media distancia (+11,4%) y larga distancia (+7,0%).
En cambio, el ferrocarril retrocedió en conjunto (-2,8%), aunque la larga distancia subió (+10,7%) y la alta velocidad lo hizo un 11,0%. Esto dibuja un escenario mixto: el tren funciona bien en grandes corredores y servicios competitivos, pero flojea en el volumen agregado, especialmente en segmentos de cercanías y media distancia del conjunto nacional.
Metro: subidas generalizadas y un dato que llama la atención
El INE también indica que el metro aumentó en todas las ciudades que cuentan con este servicio. En el detalle, el metro de Valencia registra el mayor incremento (1123,7%) y el de Madrid el menor (1,3%).
Más allá del impacto del titular, estos saltos extremos suelen estar vinculados a efectos base o a cambios operativos previos, por lo que el análisis comparado requiere contexto adicional. Aun así, el mensaje general es consistente: el transporte metropolitano sigue recuperando demanda.
Qué significa este repunte para León y su entorno
Aunque la estadística publicada es nacional y autonómica, el crecimiento del aumento del transporte público en Castilla y León sugiere un escenario favorable para reforzar políticas de movilidad en ciudades como León: más uso implica más necesidad de servicio.
En el corto plazo, el reto suele estar en tres frentes:
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Frecuencias y capacidad en horas punta, para evitar saturación.
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Conexiones con barrios y áreas periféricas, que condicionan la elección del coche.
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Información al viajero (tiempos, incidencias y alternativas), clave para fidelizar usuarios.
Si el crecimiento se consolida, el transporte urbano puede convertirse en una herramienta más eficaz para aliviar tráfico y mejorar accesibilidad, especialmente en trayectos recurrentes.
