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El antídoto contra el algoritmo es el periodismo

En la era de la desinformación y la inteligencia artificial, la figura del informador se consolida como el último baluarte de la verdad verificable

Cada 24 de enero, la festividad de San Francisco de Sales nos invita a detener la frenética rotación de las rotativas digitales para reflexionar sobre una profesión que, lejos de ser un simple oficio, actúa como el sistema nervioso de cualquier sociedad democrática. El Día de los Periodistas llega este año en un contexto donde el ruido es ensordecedor y la verdad, a menudo, parece un producto de lujo.

El antídoto contra el algoritmo

Vivimos en la era de la infoxicación. Nunca antes el ser humano había tenido tanto acceso a la información y, paradójicamente, nunca ha estado tan expuesto a la manipulación. Aquí es donde reside la importancia del trabajo periodístico: el periodista ya no es quien da la noticia primero —ese papel lo han arrebatado las redes sociales—, sino quien la explica, quien la pone en contexto y, sobre todo, quien la verifica.

Frente a la frialdad de los algoritmos que premian el clickbait y la polarización, el periodismo aporta el factor humano, el rigor ético y la responsabilidad jurídica. Sin periodistas, el espacio público se convierte en un territorio de sombras donde los hechos son reemplazados por opiniones y los datos por interpretaciones interesadas.

La ética como brújula en tiempos de IA

Con la irrupción masiva de la inteligencia artificial generativa, el sector se enfrenta a un desafío existencial. Si bien las herramientas tecnológicas facilitan la producción, solo el criterio de un profesional puede discernir la intención detrás de una fuente o el impacto social de una imagen. El compromiso con la verdad real frente a la verosimilitud artificial es el nuevo estándar de oro de la prensa.

El periodismo actual exige:

  • Independencia: Para fiscalizar al poder, sea del signo que sea.

  • Empatía: Para dar voz a quienes no tienen acceso a los grandes canales de difusión.

  • Resiliencia: Para trabajar bajo la presión de la inmediatez sin renunciar al contraste de las fuentes.

Un servicio público bajo presión

No se puede hablar de la importancia de esta labor sin mencionar la precariedad que asedia a las redacciones. Un periodismo fuerte requiere condiciones dignas; la calidad de la información es directamente proporcional a la libertad y estabilidad de quienes la producen. Celebrar este día es también reivindicar el derecho de la ciudadanía a recibir una información veraz, un derecho constitucional que solo puede garantizarse con profesionales comprometidos.

El periodista no es un mero transmisor de datos; es el intérprete de una realidad cada vez más fragmentada. Como decía Gabriel García Márquez, el periodismo es el mejor oficio del mundo, pero solo si se ejerce desde la honestidad y la curiosidad inagotable.

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