León ya conoce a los ganadores del XIV Certamen Genariano de Versos Burlescos. El jurado ha concedido el privilegio de declamar la encíclica anual a José Antonio Gago Martín, por la obra ‘Los náufragos del orujo’, y a José Turrillo Moraga, por ‘Décimas burlescas a nuestro santo patrón de borrachines y templarios, San Genarín de León’. Ambos serán las voces de una de las citas más singulares y populares de la Semana Santa leonesa.
La resolución llega, además, con un matiz poco habitual. Según la comunicación difundida por el entorno de la Cofradía, el fallo se ha resuelto ex aequo, una fórmula que el jurado justificó como la salida necesaria para deshacer una deliberación marcada por la calidad literaria y el tono burlón de los poemas presentados. La propia organización enmarca esta decisión como una situación inédita al elegir a dos rapsodas para llevar la palabra de Genarín ante los fieles.
La edición de 2026 confirma, una vez más, la fuerza de una tradición que ha desbordado el ámbito local. El certamen reunió a 50 autores y autoras llegados de prácticamente toda España y también de Argentina y Venezuela, un dato que refuerza el tirón cultural y simbólico de una convocatoria que mezcla sátira, poesía popular y devoción profana en torno al viejo pellejero leonés.
Los dos autores premiados leerán sus versos en la gran noche genariana, la del Jueves Santo, 2 de abril, cuando León volverá a mirar hacia el recorrido del Entierro de Genarín y a su ritual en torno a la muralla y la Carretera de los Cubos. La convocatoria de este año ya situaba ese momento como el gran colofón del certamen, dentro de una tradición que la propia cofradía mantiene viva desde hace décadas y que este 2026 se presenta como el año 97 de la era genariana.
El concurso, abierto en enero por la Cofradía de Nuestro Padre Genarín, buscaba poemas originales en castellano, de entre 60 y 150 versos, con referencias al embrujo de la noche leonesa, a la figura de Genarín y a una mirada irónica sobre la actualidad. Ese espíritu sigue intacto en el fallo conocido ahora: una mezcla de literatura, humor y memoria popular que vuelve a colocar a León en el mapa de las celebraciones más singulares de la Semana Santa.