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Día mundial del hombre y la mujer del tiempo: por qué la meteorología se ha convertido en la información más vigilada

El día de las mujeres y los hombres del tiempo pone el foco en un servicio público clave, especialmente ante episodios de climatología adversa y su impacto en salud, economía y rutinas diarias.

En pleno aumento de episodios de climatología adversa, el 5 de febrero vuelve a situar en primer plano el Día mundial del hombre y la mujer del tiempo, una jornada que reconoce a las presentadoras y presentadores que traducen la atmósfera a un lenguaje comprensible. Su papel cobra especial relevancia cuando llegan borrascas, heladas, tormentas o lluvias intensas, porque la información meteorológica deja de ser un dato curioso y pasa a ser una herramienta de prevención.

La meteorología es, además, uno de los contenidos con mayor audiencia en televisión. Las cadenas lo saben y, desde hace años, ajustan su programación para ofrecer “más tiempo al tiempo”: predicciones, mapas, temperaturas y evolución por horas. El objetivo es claro: responder a la pregunta que más se repite en casa y en la calle, “¿va a llover o no?”.

Un interés que va más allá de la curiosidad: planificar y protegerse

El clima se define como el conjunto de condiciones meteorológicas que se mantienen en una zona durante periodos prolongados: viento, precipitaciones, humedad, presión atmosférica y temperatura. En la práctica, ese conjunto decide gestos cotidianos: qué ropa ponerse, si se adelanta un viaje, qué actividades se cancelan o cómo se protege una vivienda.

En contextos de inestabilidad, la previsión también influye en sectores enteros. La lluvia o el viento fuerte pueden modificar la afluencia turística, afectar a cosechas y alterar la logística. Por eso, la comunicación meteorológica se considera una información de servicio: útil, inmediata y con efectos reales.

La meteorología también es educación ambiental

Otra clave del Día mundial del hombre y la mujer del tiempo es su valor pedagógico. Informar del tiempo no solo consiste en anunciar temperaturas; también ayuda a promover educación ambiental, explicar fenómenos extremos y fomentar hábitos responsables, desde el consumo energético hasta la prevención de riesgos.

En esa línea, el experto en comunicación en salud de la Fundación Economía y Salud, Julio García Gómez, subraya que la información meteorológica televisiva se apoya en un lenguaje directo, visual y de rápida comprensión. Ese formato, bien utilizado, facilita que el público entienda la previsión y actúe con criterio ante avisos y cambios bruscos.

Las claves de los “hombres y mujeres del tiempo” en televisión

El éxito del formato se sostiene en elementos muy concretos:

  • Claridad y síntesis: pocos segundos para explicar mucho.

  • Lenguaje cercano: tecnicismos, solo cuando son necesarios.

  • Apoyo visual: mapas, animaciones y gráficos que simplifican el mensaje.

  • Utilidad inmediata: previsiones aplicables a la vida diaria.

  • Credibilidad: consistencia, precisión y explicaciones comprensibles.

La evolución tecnológica ha cambiado el “cómo” se cuenta. Del apoyo de una pizarra a los sistemas digitales, el salto fue enorme. El croma y los entornos virtuales permitieron mapas dinámicos y más detalle, aunque la esencia sigue siendo la misma: traducir la atmósfera con rapidez.

Mariano Medina, el primer “hombre del tiempo” y un estilo que marcó época

El homenaje histórico del día suele mirar a Mariano Medina, considerado el primer gran meteorólogo que presentó el tiempo en televisión en España. Antes ya había informado en radio, y su llegada a TVE en los inicios de la televisión consolidó una forma de comunicar directa, familiar y reconocible.

Su sello era inconfundible: pizarra, tiza y trazos. Con recursos mínimos, explicaba chubascos, borrascas y heladas con naturalidad. El personaje se volvió tan popular que su apodo, “El Hombre del Tiempo”, se integró en el lenguaje cotidiano.

También fueron pioneras: de la primera mujer del tiempo a rostros muy populares

La historia no se entiende sin las mujeres. Entre las referencias, se recuerda a Pilar Sanjurjo, considerada una de las primeras mujeres del tiempo en España, y a comunicadoras que se hicieron muy conocidas en cadenas privadas, como Minerva Piquero. Su presencia abrió camino en un espacio tradicionalmente asociado a la voz masculina y normalizó el protagonismo femenino en la divulgación meteorológica.

“El tiempo es salud”: ánimo, resfriados y otras afecciones

La meteorología influye en el bienestar más de lo que parece. Cambios de temperatura, humedad o falta de sol pueden afectar al estado de ánimo. Además, el frío y determinadas condiciones ambientales se relacionan con un aumento de resfriados y otras afecciones estacionales. Por eso se repite una idea que gana peso cada año: el tiempo también es salud.

En un contexto de fenómenos extremos más frecuentes, el trabajo de quienes informan del tiempo se interpreta como un puente entre la ciencia y la ciudadanía. No se trata solo de contar qué ocurre, sino de ayudar a decidir qué hacer.

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