La croqueta tiene algo que pocas tapas logran: une a generaciones, encaja en cualquier plan y triunfa tanto en una barra de barrio como en una carta de autor. Este viernes 16 de enero de 2026 se celebra el Día Mundial de la Croqueta, una jornada que, aunque empezó como una iniciativa impulsada en España, hoy se ha convertido en un fenómeno gastronómico y viral que se repite cada año.
En León, donde el tapeo es casi un idioma propio, la fecha suele traducirse en más movimiento en bares y cocinas: más croquetas, más variedad y más conversación alrededor de un bocado que, cuando está bien hecho, no necesita presentación.
Por qué el Día Mundial de la Croqueta se celebra el 16 de enero
La elección del 16 de enero no es casual. Distintas referencias sitúan el origen de esta conmemoración en España y lo vinculan a una campaña de comunicación que terminó popularizando el “día de la croqueta” hasta hacerlo masivo. Con el tiempo, la celebración se consolidó y se extendió más allá de nuestras fronteras.
El resultado es claro: cada enero, la croqueta vuelve al centro del mapa gastronómico por un motivo sencillo. Es una receta humilde, adaptable y profundamente emocional.
De la cocina de aprovechamiento al “bocado estrella”
Aunque hoy se experimenta con rellenos y presentaciones, la esencia de la croqueta sigue siendo la misma: interior cremoso y exterior crujiente. Su historia se asocia a la cocina europea del siglo XIX y, con el tiempo, se integró de forma definitiva en la cultura culinaria española, donde se volvió tapa imprescindible.
Esa mezcla de tradición y creatividad explica por qué la croqueta resiste modas: funciona en casa, funciona en bar y funciona en restaurante.
León se suma al día más crujiente: sabores que encajan con la tierra
Sin necesidad de grandes artificios, en León la croqueta suele hablar con acento local. En muchos hogares y barras aparecen versiones que conectan con sabores cercanos: carne guisada, setas, quesos, embutidos o propuestas inspiradas en productos de la provincia.
Y ahí está una de las claves de su éxito: la croqueta permite reinterpretar la despensa sin complicaciones. Cambia el relleno, cambia el matiz, pero se mantiene el gesto compartido: pedir una ración, partirla, comprobar si “suena” al morder y decidir si merece repetir.
Consejos rápidos para una croqueta de diez (sin dramas)
Quien se anima a hacerlas en casa suele coincidir en lo mismo: el secreto está en los detalles. Para que salgan finas y consistentes, estos puntos marcan la diferencia:
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Usar una masa bien ligada y dejarla reposar el tiempo suficiente.
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Evitar prisas al rebozar: mejor doble capa si se busca extra crujiente.
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Freír con temperatura estable para que no se abran ni queden aceitosas.
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Probar rellenos con personalidad, pero sin tapar el sabor base.
En resumen: menos ansiedad y más técnica. La croqueta premia la paciencia.
Un día perfecto para el tapeo… y para la conversación
El Día Mundial de la Croqueta funciona porque es una celebración fácil. No exige protocolo, solo ganas. Este año, además, cae en viernes, lo que lo convierte en un plan redondo para empezar el fin de semana con un clásico que nunca falla. León, con su cultura de barra y tapa, tiene el escenario ideal para celebrarlo a su manera: con variedad, con tradición y con esa costumbre de compartir mesa sin complicarse.