El llamado Día Internacional de las Bromas se celebra cada 1 de abril como una costumbre popular dedicada a las bromas, los engaños humorísticos y las inocentadas. Sin embargo, a diferencia de otras efemérides globales, no aparece en la lista de días internacionales de abril que recoge la UNESCO, lo que refuerza su carácter de tradición social y cultural más que de conmemoración oficial.
Un origen sin una versión definitiva
Los historiadores no han podido fijar un origen único para esta fecha. Britannica y National Geographic coinciden en que la costumbre lleva siglos en circulación, pero subrayan que su nacimiento exacto sigue siendo incierto. Entre las teorías más repetidas figura la que la vincula con Francia y con los cambios de calendario del siglo XVI, cuando el inicio del año pasó a fijarse en enero y quienes mantenían celebraciones en torno al final de marzo y comienzos de abril quedaron asociados a la burla.
En el mundo francófono, además, la fecha conserva un símbolo muy reconocible: el poisson d’avril o “pez de abril”. La tradición consiste en colocar un pez de papel en la espalda de otra persona sin que lo note, una costumbre que resume bien el espíritu de la jornada: humor ligero, sorpresa y un punto de picardía.
En España, la referencia sigue siendo el Día de los Inocentes
Aunque el Día Internacional de las Bromas gana notoriedad por la influencia de internet y de la cultura anglosajona, en España la fecha equivalente sigue siendo el Día de los Santos Inocentes, que se celebra el 28 de diciembre. Según Spain.info, esa jornada es una de las tradiciones más populares de la Navidad española y ha evolucionado hasta convertirse en un día marcado por las bromas, las inocentadas y hasta noticias falsas con tono humorístico en algunos medios.
Ese vínculo también toca a León. La propia web oficial de turismo de España recuerda que en lugares como León perviven celebraciones asociadas al 28 de diciembre, entre ellas la tradición del Obispillo. Por eso, para el público leonés, la cultura local de las bromas sigue estando mucho más conectada con los Santos Inocentes que con el April Fools’ Day del 1 de abril.
Humor sí, bulos no
La celebración, eso sí, ha cambiado con la era digital. Hoy las bromas ya no circulan solo entre amigos o familiares: también se expanden en redes sociales, grupos de mensajería y páginas web. En este contexto, INCIBE recomienda verificar la fuente, consultar varios medios fiables y leer más allá del titular, especialmente cuando un contenido parece demasiado sorprendente o apelan a la emoción para hacerse viral.
La clave, por tanto, está en el límite. Una broma funciona cuando es inofensiva, comprensible y no daña a terceros. En cambio, cuando un engaño se comparte sin contexto y sin comprobación, puede convertirse en desinformación. Ese matiz resulta cada vez más importante en una jornada que mantiene su tirón popular, pero que ya no se juega solo en la calle: también se decide en la pantalla del móvil.