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Cuidado con las patas: el calor extremo aumenta el riesgo de quemaduras en las almohadillas de tu perro

Las altas temperaturas del asfalto pueden causar lesiones graves. Una veterinaria de Sanitas ofrece seis consejos esenciales para proteger a tu mascota durante los paseos de verano.

El verano, con sus altas temperaturas, es una estación de alto riesgo para la salud de nuestras mascotas. Más allá del golpe de calor, existe una amenaza silenciosa y muy dolorosa: las quemaduras en las almohadillas plantares. El asfalto y otras superficies pavimentadas pueden alcanzar fácilmente los 60 °C o más, provocando lesiones de primer o segundo grado en cuestión de segundos.

Las almohadillas, que son fundamentales para la movilidad y la regulación de la temperatura corporal del perro, no están diseñadas para soportar estas condiciones extremas. «Funcionan como un calzado natural, pero con altas temperaturas pueden producirse quemaduras severas», explica Ana Hernández, veterinaria de Sanitas. Estas lesiones no solo causan un dolor intenso, sino que también pueden derivar en infecciones, pérdida de tejido o cojera persistente, comprometiendo la calidad de vida del animal.

Para evitar estos riesgos y asegurar el bienestar de tu perro, la veterinaria de Sanitas comparte seis medidas de prevención fáciles de incorporar en la rutina diaria.

1. Comprueba la temperatura del suelo antes de salir: Antes de cada paseo, es crucial verificar si la superficie es segura. Un método sencillo y efectivo es apoyar la palma de la mano o el dorso sobre el suelo durante al menos cinco segundos. Si sientes que el calor es insoportable para tu piel, ten por seguro que también lo será para las almohadillas de tu perro.

2. Ajusta los horarios de paseo: Durante los meses más calurosos, las horas centrales del día, entre las 12:00 y las 19:00, son las más peligrosas. Aunque el aire se enfríe por la tarde, el asfalto puede mantener un calor residual muy elevado. Planifica los paseos más largos para primera hora de la mañana o al anochecer, cuando las temperaturas son más seguras.

3. Elige superficies más amables: Siempre que sea posible, opta por caminar por zonas con sombra, césped natural, tierra húmeda o caminos de parque. Estas superficies absorben menos calor y reducen el riesgo de abrasión. Evita a toda costa el asfalto, las aceras recalentadas, la arena seca y las superficies metálicas.

4. Higiene y revisión tras cada paseo: Al volver a casa, lava las patas de tu perro con agua templada y un jabón suave. Sécalas con cuidado y aprovecha para revisarlas minuciosamente. Busca posibles heridas, grietas, inflamación o residuos entre los dedos. La detección temprana es clave para evitar complicaciones.

5. Hidratación como medida preventiva: La hidratación influye directamente en la salud de la piel de tu perro, incluyendo sus almohadillas. Ofrécele agua fresca con frecuencia y, durante los paseos, puedes aplicar un poco de agua sobre sus patas para refrescarlas o permitirle caminar por zonas de tierra húmeda. Esto ayuda a mantener la piel flexible y favorece la termorregulación.

6. Usa bálsamos y botines protectores: Para una protección extra, puedes aplicar bálsamos específicos para uso veterinario que hidratan y regeneran la piel sin irritarla. También puedes usar productos naturales como el aceite de coco, el aloe vera o la cera de abeja. En paseos largos o en superficies muy calientes, los botines caninos transpirables con suela antideslizante son una excelente opción. Asegúrate de que se ajusten bien y acostumbra a tu perro a usarlos de manera gradual.

Si, a pesar de estas precauciones, detectas síntomas como cojera, inflamación, sangrado o rechazo a caminar, es fundamental acudir de inmediato al veterinario. Una intervención temprana es crucial para evitar que las lesiones se infecten y causen un dolor intenso.

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