El Rally Dakar ya huele a desenlace. En la etapa 11 (Bisha > Al Henakiyah), Carlos Sainz y Lucas Cruz firmaron una actuación sólida y competitiva: terceros del día tras completar los 346 kilómetros cronometrados en una especial marcada por las piedras y el polvo.
El dúo de Ford se quedó a 2 minutos y 26 segundos de la victoria. El triunfo, finalmente, fue para su compañero de equipo, Mattias Ekström, también al volante de un Ford Raptor T1+ Evo. Con este resultado, Sainz mantiene la regularidad en un momento decisivo y figura quinto en la clasificación general.
“Mattias me ha cogido en las piedras. Iba como un loco; me aparté y me puse a su ritmo, y luego he ido en su polvo todo el rato. Solo ha habido piedras y polvo”, explicó Sainz al término de la jornada, describiendo una especial exigente, de visibilidad reducida y ritmo alto.
Una etapa dura y un podio con lectura estratégica
Sainz no solo buscó el mejor tiempo. También gestionó riesgos en un tramo donde los errores se pagan caro. En esta fase del Dakar, cada minuto cuenta y cada decisión pesa. Por eso, el tercer puesto refuerza su posición y lo mantiene cerca del grupo de cabeza, a la espera de cualquier giro en las últimas jornadas.
Clasificación de la etapa 11
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1. Mattias Ekström (Ford Raptor T1+ Evo) — 02:47:22
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2. Romain Dumas (Ford) — +01:22
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3. Carlos Sainz – Lucas Cruz (Ford Raptor T1+ Evo) — +02:26
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4. Joao Ferreira (Toyota) — +03:27
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5. Seth Quintero (Toyota) — +04:44
La etapa de mañana: variedad, trampas y opción de golpe sobre la mesa
La siguiente jornada puede agitar el tablero. La etapa Al Henakiyah > Yanbu combina velocidad y técnica: enlace de 409 km y especial de 311 km. El recorrido alternará pistas rápidas con tramos más sinuosos y estrechos. Además, los pilotos se adentrarán en ríos con posibles sorpresas y afrontarán las últimas dunas, un cóctel perfecto para cambios inesperados si alguien encuentra el ritmo y acierta con la navegación.
En resumen, el guion sigue abierto. Y aunque las diferencias en cabeza ya pesan, todavía queda margen para un movimiento decisivo. Sainz llega con confianza tras el podio y con la misma idea: atacar cuando toque, sin regalar el Dakar en una trampa del terreno.