
El bizcocho de calabaza es una de esas recetas que encajan muy bien con la llegada del otoño. Durante esta época, las calabazas ocupan un lugar destacado en muchas huertas de la provincia de León, donde este producto alcanza su momento ideal para entrar también en la cocina.
Además de sopas, cremas y guisos, la calabaza permite preparar recetas dulces con una textura muy jugosa. Una de las opciones más sencillas es este bizcocho de calabaza en León, que combina el puré de la hortaliza con aceite de oliva, harina, huevos y un pequeño toque de almendra.
El resultado es un dulce casero de miga tierna que puede acompañar un desayuno, una merienda o el café de sobremesa durante los días frescos de otoño.
Ingredientes para preparar el bizcocho de calabaza
Para elaborar este bizcocho se necesitan ingredientes sencillos y fáciles de encontrar:
- 3 huevos grandes
- 200 ml de aceite de oliva suave
- 250 gramos de puré de calabaza asada
- 255 gramos de azúcar
- 300 gramos de harina de repostería
- Una pizca de sal
- 10 gramos de levadura química tipo Royal
- 15 gramos de harina de almendras
La harina de almendras puede comprarse ya preparada. Sin embargo, también es posible elaborarla en casa. Para ello, basta con triturar almendras en una batidora completamente seca, utilizando una velocidad media. Conviene no triturarlas en exceso para evitar que liberen demasiado aceite y terminen formando una pasta.
Cómo preparar el bizcocho de calabaza paso a paso
La preparación comienza con la calabaza. Se puede asar en el horno, preparar en el microondas o utilizar una freidora de aire. Una vez cocinada, se pesan los 250 gramos necesarios para la receta.
A continuación, la calabaza se coloca en el vaso de una batidora junto al aceite de oliva suave. Ambos ingredientes se trituran hasta conseguir un puré fino y homogéneo. Después, se reserva la mezcla.
Por otro lado, se tamizan los 300 gramos de harina junto a la levadura química, la harina de almendras y una pizca de sal. Este paso ayuda a conseguir una masa más uniforme.
En otro recipiente, se mezclan con unas varillas los huevos y el azúcar. Cuando ambos ingredientes estén bien integrados, se incorpora el puré de calabaza y aceite preparado anteriormente.
La mezcla debe removerse hasta adquirir una consistencia uniforme. Posteriormente, se añade poco a poco la harina tamizada junto con el resto de ingredientes secos.
Es importante integrar la harina progresivamente para mantener una masa homogénea y evitar la aparición de grumos.
Horneado a 180 grados durante unos 55 minutos
Una vez terminada la masa, se vierte en el molde elegido para el bizcocho.
El horno debe estar preparado a 180 ºC, con calor arriba y abajo. El bizcocho necesitará aproximadamente 55 minutos de cocción, aunque el tiempo puede cambiar según las características de cada horno.
Para comprobar si está listo, se puede introducir una brocheta o un palillo en el centro. Si sale limpio, el bizcocho está correctamente horneado.
Después de sacarlo del horno, conviene dejarlo reposar unos 10 minutos antes de desmoldarlo.
Un detalle importante: controlar el horno
El horneado es uno de los pasos que más atención requiere en esta receta.
Si la superficie comienza a dorarse demasiado antes de que el interior esté completamente hecho, se puede cubrir el bizcocho con papel de aluminio y continuar la cocción.
Sin embargo, si no resulta necesario cubrirlo, es recomendable no abrir el horno durante el proceso, especialmente en los primeros minutos. Las variaciones bruscas de temperatura pueden afectar a la subida y a la textura final del bizcocho.
Asimismo, los 55 minutos deben entenderse como una referencia. Cada horno funciona de manera diferente, por lo que resulta aconsejable conocer su comportamiento y comprobar el punto de cocción antes de retirar definitivamente el bizcocho.
Una receta para aprovechar la calabaza de temporada
El otoño ofrece una buena oportunidad para recuperar recetas caseras elaboradas con productos de temporada. En León, donde las calabazas siguen presentes en numerosas huertas durante estos meses, este bizcocho de calabaza permite darles un uso diferente y preparar un dulce sencillo sin recurrir a ingredientes complicados.
Su textura jugosa y su elaboración accesible convierten esta receta en una alternativa para quienes buscan aprovechar la calabaza de otoño más allá de las preparaciones saladas tradicionales.
Y, una vez frío, solo queda cortar una porción y comprobar por qué la calabaza también puede convertirse en protagonista de la repostería casera.


