Este 4 de febrero, el mundo se detiene para observar una realidad que, aunque cotidiana para miles de familias, exige hoy un grito unánime de acción. Bajo el lema «Unidos por lo único», el Día Mundial contra el Cáncer 2026 nos invita a mirar más allá de la estadística para poner el foco en la persona. Pero en este periodismo de datos y realidades, la empatía no es suficiente: necesitamos recursos.
La ciencia es la única frontera que separa el diagnóstico de la curación, y este año las cifras nos lanzan un aviso urgente.
Por primera vez en nuestra historia, las previsiones de la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM) confirman que España romperá la barrera de los 300.000 nuevos casos anuales (concretamente 301.884 previstos para este 2026). Este incremento del 2% respecto al año anterior no es solo un número; es el reflejo del envejecimiento poblacional y de factores de riesgo que siguen presentes.
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Los más frecuentes: Colon y recto (44.132 casos), mama (38.318) y pulmón (34.908).
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La nota de alarma: El aumento de casos en adultos jóvenes y el ascenso del cáncer de pulmón en mujeres, que ya supera en mortalidad al de mama.La paradoja española: Líderes en ensayos, rezagados en inversión
España vive una contradicción técnica. Somos líderes europeos en ensayos clínicos, con 962 estudios autorizados el año pasado. Sin embargo, este éxito se apoya mayoritariamente en la inversión privada y en la excelencia de nuestros profesionales, mientras que la inversión pública en I+D sigue por debajo de la media de potencias como Alemania o Francia.
«La investigación es el único camino para que el cáncer deje de ser una enfermedad mortal y pase a ser una condición crónica o curable», recuerdan desde la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC).
¿Por qué urge aumentar el gasto en investigación?
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Supervivencia estancada en tumores raros: Mientras que la supervivencia en mama o próstata ha crecido exponencialmente, los tumores de baja supervivencia (como el de páncreas o esófago) apenas han avanzado por falta de fondos específicos.
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Fuga de cerebros: Sin contratos estables y presupuestos plurianuales, nuestros investigadores se ven obligados a desarrollar sus hallazgos fuera de nuestras fronteras.
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Medicina de precisión: El futuro es la oncología personalizada. Secuenciar el genoma de cada tumor para dar el tratamiento exacto ahorra costes al sistema y salva vidas, pero requiere una infraestructura tecnológica carísima.
El símbolo que nos une: Los Brazaletes de la Esperanza
Este año, la campaña se ha hecho visible en los estadios de fútbol y canchas de baloncesto con los «Brazaletes de la Esperanza». El color verde sustituye al negro del luto para simbolizar que, gracias a la investigación, la supervivencia media en cáncer se sitúa ya por encima del 55% en hombres y el 61% en mujeres. El objetivo es alcanzar el 70% de supervivencia en el año 2030.
El cáncer no entiende de presupuestos prorrogados ni de ciclos políticos. Si el 1,7% del PIB mundial se pierde anualmente por los costes directos e indirectos de esta enfermedad, invertir en ciencia no es un gasto, es la inversión más rentable que una sociedad puede hacer. Este 4 de febrero, «Unidos por lo único» significa unir el bolsillo a la voluntad política.