España ha pasado de la preocupación por la sequía a la vigilancia extrema por el exceso de agua en apenas siete días. Las borrascas que han atravesado la península en las últimas semanas han provocado una situación sin precedentes: la reserva hídrica nacional se sitúa ya al 77,3 %, tras registrar el mayor incremento semanal en más de 30 años.
En tan solo una semana, el sistema ha sumado 5.634 hectómetros cúbicos, un volumen de agua que ha obligado a los organismos de cuenca a activar protocolos de emergencia para gestionar la presión sobre los muros de las presas.
Infraestructuras bajo presión: De Montejaque a Aldeadávila
La tensión se reparte por toda la geografía, pero dos nombres propios destacan en este episodio meteorológico. En Andalucía, la fallida presa de Montejaque ha estado a punto de protagonizar un desastre técnico al quedarse a tan solo 26 centímetros del desbordamiento. Esta estructura, conocida históricamente por sus problemas de filtraciones, ha vuelto a poner en jaque a los técnicos de la zona.
Por otro lado, en la cuenca del Duero, la imponente presa de Aldeadávila ofrece una imagen de fuerza bruta. La infraestructura está operando a pleno rendimiento, realizando desembalses controlados de 2.100 m³/s para evacuar el enorme caudal que llega desde la cabecera del río. Estos movimientos son esenciales para mantener los niveles de seguridad, pero requieren una monitorización constante para evitar inundaciones aguas abajo.
«Días duros»: El factor humano detrás de las compuertas
Detrás de la tecnología y los muros de hormigón, el factor humano está siendo la clave para evitar incidentes mayores. Los equipos técnicos de las Confederaciones Hidrográficas y las empresas eléctricas llevan días trabajando en condiciones de alta presión.
Imanol García, presidente de la Asociación del Cuerpo de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos del Estado (AICA), ha puesto voz al agotamiento del sector: «Están siendo días especialmente duros, con personal que ha trabajado 72 horas sin parar». El control de los aliviaderos, la previsión de caudales y la estabilidad estructural exigen una vigilancia que no admite descansos mientras las borrascas sigan activas.
El reto de la gestión hidráulica en 2026
Este récord de incremento semanal reabre el debate sobre la necesidad de modernizar y mantener las infraestructuras hidráulicas en España. Aunque el aumento de las reservas es una excelente noticia para el sector agrícola y el consumo humano de cara al verano, la rapidez del llenado supone un riesgo de seguridad pública si no se gestiona con precisión quirúrgica.
Los técnicos mantienen la mirada puesta en los modelos meteorológicos para las próximas semanas, con la esperanza de que la frecuencia de las lluvias disminuya y permita un desembalse gradual y seguro en todas las cuencas.