
Las adopciones de perros y gatos en 2025 sufrieron un importante retroceso en España. Cerca de 120.000 animales encontraron un nuevo hogar durante el pasado año, una cifra que representa aproximadamente el 42% de los más de 285.000 perros y gatos recogidos por centros de acogida.
Los datos proceden del último estudio Él Nunca Lo Haría, elaborado por la Fundación Affinity. El informe sitúa las adopciones en su nivel más bajo de los últimos cinco años y advierte de las consecuencias que esta tendencia puede generar en protectoras y refugios.
La caída afecta tanto a perros como a gatos. Además, una adopción más lenta supone estancias más largas, mayores costes y menos plazas disponibles para atender nuevas entradas.
Las adopciones de perros bajan un 18%
El descenso resulta especialmente significativo entre los perros. En 2025 se adoptaron alrededor de 72.000 perros de los 169.000 recogidos por las entidades de protección animal.
La cifra supone una caída del 18% respecto a 2024. Además, representa el registro más bajo desde la pandemia, cuando se contabilizaron aproximadamente 79.000 adopciones.
De esta forma, menos de la mitad de los perros que llegaron a los centros de acogida durante el año consiguió una nueva familia.
Un 14% menos de gatos encuentra un hogar
La evolución tampoco resulta favorable para los gatos. De los aproximadamente 116.000 felinos recogidos durante 2025, unos 48.000 fueron adoptados.
Esto supone un descenso del 14% frente al año anterior.
Por tanto, las adopciones de perros y gatos en 2025 muestran una tendencia común a la baja. El fenómeno aumenta el número de animales que deben permanecer durante más tiempo bajo el cuidado de asociaciones y protectoras.
Más de un año esperando una familia
Uno de los efectos más visibles aparece en el tiempo que los animales pasan en los centros. Cuando las adopciones disminuyen, las plazas tardan más en quedar libres y las entidades tienen menos capacidad para afrontar nuevas llegadas.
El estudio señala que los perros y gatos adultos y sénior permanecen algo más de un año de media en las protectoras. En cambio, los cachorros suelen encontrar una familia mucho antes, con periodos cercanos a los tres meses.
La edad no es el único factor. Los problemas de comportamiento, las enfermedades crónicas, el tamaño del perro o la pertenencia a determinadas razas también pueden dificultar una adopción.
Jaume Fatjó, director de la Cátedra Fundación Affinity Animales y Salud de la UAB, advierte de que una estancia prolongada tiene consecuencias para el animal y para quienes lo atienden.
Además del posible impacto sobre su bienestar emocional, mantener durante más tiempo a un perro o un gato implica mayores gastos de alimentación y atención veterinaria, menos plazas libres y más carga para trabajadores y voluntarios.
El 35% de los interesados finalmente no adopta
El informe también pone el foco en otro dato relevante. En 2025, el 35% de las familias que mostraron interés por adoptar finalmente no dio el paso.
Entre las principales razones aparecen la dificultad para encontrar un animal de un tamaño concreto y el rechazo de algunas de las condiciones establecidas por las protectoras para formalizar la adopción.
Desde Fundación Affinity recuerdan que estos requisitos buscan comprobar que el hogar puede responder a las necesidades del animal y aumentar las posibilidades de una convivencia estable.
La elección basada en expectativas demasiado concretas también puede limitar las opciones. Por este motivo, las entidades recomiendan valorar aspectos como el carácter, las necesidades y el estilo de vida antes que criterios exclusivamente físicos.
Nueve de cada diez adopciones terminan bien
Pese al descenso general, existe un dato positivo. Nueve de cada diez adopciones se consolidan con éxito, según la información recopilada por Fundación Affinity.
En el reducido porcentaje de casos en los que el animal vuelve al centro, destacan los problemas de comportamiento y la percepción de que cuidarlo exige una responsabilidad mayor de la prevista inicialmente.
Por ello, la organización insiste en la importancia de una adopción responsable, informada y meditada.
Isabel Buil, directora de Fundación Affinity, señala que una adopción no solo cambia la situación del animal que encuentra una familia. También libera recursos y espacio en los refugios para que puedan atender otros casos.
Menos adopciones, más presión sobre las protectoras
La caída de las adopciones tiene un efecto directo sobre el funcionamiento de los centros.
Si los animales tardan más en marcharse, las protectoras deben asumir durante más tiempo los gastos de alimentación, instalaciones, tratamientos veterinarios y cuidados diarios.
Al mismo tiempo, disponer de menos plazas libres puede dificultar la atención de nuevos perros y gatos abandonados, perdidos o entregados a las entidades.
Así, el descenso de las adopciones de perros y gatos en 2025 trasciende las cifras. También afecta a la capacidad de respuesta de las organizaciones dedicadas a la protección animal.
¿Qué ocurre en León?
El estudio de Fundación Affinity ofrece datos del conjunto de España y no incorpora en estas cifras un desglose específico para la provincia de León. Por ello, no permite determinar si las adopciones leonesas han descendido en la misma proporción.
Sin embargo, las cifras nacionales sirven como referencia para comprender uno de los principales retos a los que se enfrentan las entidades de protección animal: conseguir hogares adecuados mientras siguen atendiendo nuevas entradas.
La recomendación para quienes estén pensando en incorporar un perro o un gato a su familia pasa por informarse previamente, valorar las necesidades reales del animal y acudir a protectoras y centros de acogida para conocer las posibilidades de adopción.



