La integración de la antigua FEVE en León vuelve al centro del debate público tras conocerse el desglose económico de ADIF.
Según la resolución incorporada al expediente de transparencia, el organismo ferroviario cifra en torno a 20-21 millones de euros el gasto acumulado en actuaciones vinculadas al convenio de 2010.
El detalle oficial recoge 16 millones en obras ferroviarias, 3,1 millones en urbanización del sector NC 06-03, 1,77 millones en adquisición de seis parcelas y dos edificaciones, y más de 100.000 euros en demoliciones. Con estos importes, ADIF concluye que el coste asumido hasta ahora deja un saldo claramente negativo.
Además, el documento subraya dos puntos clave. Primero, no constan informes ni auditorías sobre la ejecución final del convenio. Segundo, no se ha registrado ingreso alguno por aprovechamientos urbanísticos, ya que las parcelas lucrativas aún no se han enajenado y dependen de trámites municipales pendientes.
Sobre la expectativa de retorno, ADIF estima que la edificabilidad atribuida a su parte podría situarse entre 6 y 6,5 millones de euros. Esta previsión se aleja de cálculos difundidos en otros ámbitos que llegaban a cifras cercanas a 40 millones, al considerar que esos escenarios no descuentan costes de promoción, construcción y financiación, ni el peso de la vivienda protegida y de las cesiones obligatorias.
En paralelo, la plataforma ciudadana que impulsa el seguimiento del caso sostiene que, si se añaden otras partidas históricas relacionadas con la operación ferroviaria, el esfuerzo económico global superaría los 40 millones. La misma plataforma mantiene sus movilizaciones semanales en el entorno de Padre Isla y reclama una solución definitiva para la conexión ferroviaria.
Con este nuevo marco de cifras, el debate en León entra en una fase más concreta: cuánto se ha gastado, cuánto podría recuperarse y qué decisiones técnicas y políticas faltan para cerrar una infraestructura que, más de una década después, sigue sin resolverse por completo.