El corazón histórico del Reino de León late fragmentado en vitrinas de medio mundo. Durante siglos, las invasiones napoleónicas, las desamortizaciones y los robos sistemáticos despojaron a la Colegiata de San Isidoro de un patrimonio incalculable que hoy enriquece las colecciones del Museo Metropolitano de Nueva York (MET), el Louvre de París o el Hermitage de San Petersburgo. Sin embargo, lo que hasta ahora parecía una pérdida irreparable e irreversible, acaba de encontrar un sólido asidero en el Derecho Internacional Privado.
La directora del Museo de San Isidoro ha culminado una exhaustiva investigación doctoral en la que traza, por primera vez, la viabilidad jurídica real para reclamar estas piezas. Equiparando jurídicamente el expolio leonés con la restitución de obras de arte robadas por los nazis, la experta plantea que muchas de estas salidas carecieron de voluntad libre y, por tanto, son nulas. En esta entrevista, desgranamos el mapa del tesoro leonés en el exilio, las competencias institucionales para exigir su retorno y el anhelo de recuperar piezas tan emblemáticas como el crucifijo de Fernando I y Sancha para sanar la memoria histórica de la ciudad.
AhoraLeón entrevista a Raquel Jaen, una profesional implicada en su trabajo, con León, su gente… destacamos en ella su empatia y sensibilidad hacia su trabajo.
1. En su tesis menciona el estudio pormenorizado de piezas originarias de San Isidoro que hoy están dispersas por el mundo. De todo ese catálogo, ¿cuáles son las tres obras cuya viabilidad jurídica para ser recuperadas a corto o medio plazo es mayor?
La viabilidad real para recuperar las piezas que actualmente no se encuentran en San Isidoro, no podemos fijarla hasta que no conozcamos la postura que se toma por parte de las instituciones públicas y privadas en las que se encuentran actualmente las piezas, así que esa duda la podremos resolver más adelante.
2. Si tuviera que elegir una sola pieza de San Isidoro, aquella que represente la herida más profunda del expolio leonés y que ahora mismo tendría base legal para reclamarse, ¿cuál sería y en qué museo internacional se encuentra exhibida actualmente?
La pieza de San Isidoro con la que los leoneses tienen un vínculo emocional más importante y que no se encuentra en aquí, curiosamente, no está en un museo internacional sino en el Museo Arqueológico Nacional, en Madrid porque sin duda, es el crucifijo de Fernando I y Sancha, una pieza realizada en marfil con una talla maravillosa y que representa la espiritualidad del Reino de León.
3. Muchos leoneses desconocen el paradero de nuestro patrimonio. ¿Podría trazarnos un breve mapa? ¿Qué países o grandes museos (como el Louvre, el MET o el British Museum) albergan hoy los mayores tesoros expoliados a San Isidoro?
Las piezas de San Isidoro hoy se encuentran dispersas a lo largo y ancho del globo terrestre. Podemos encontrarlas en lugares tan cercanos como el Museo de León, el Museo Arqueológico Nacional o la Biblioteca Nacional, y también en grandes museos internacionales como el Museo del Hermitage en San Petersburgo (Rusia), el Palazzo Madama de Turín (Italia), el Museo Metropolitano de Nueva York (EE.UU.) o el Museo del Louvre de París (Francia), entre otros.
4. Usted analiza casos como el de los mármoles del Partenón o el caso Cassirer. Salvando las distancias, ¿qué precedente internacional es el más asimilable a la situación de los bienes expoliados en León?
Las piezas de San Isidoro en su mayoría salieron de forma ilícita debido a las desamortizaciones de los bienes de la Iglesia, a los expolios efectuados por las tropas de ocupación francesas, a las incautaciones llevadas a cabo por quienes ostentaban el poder en cada momento y los robos efectuados a lo largo de la historia. Por ello me parece importante señalar que no debemos diferenciar entre los daños causados al patrimonio en tiempos cercanos como la Segunda Guerra Mundial o en otros más remotos como las invasiones napoleónicas, pues en todos los casos el modus operandi ha sido el mismo, y el daño patrimonial es semejante.
5. El principal escollo suele ser demostrar que la salida del país fue ilegal y no una venta legítima en su época. En el caso de San Isidoro, ¿se cuenta con la documentación histórica necesaria (inventarios, denuncias de la época) para sostener estas reclamaciones ante un tribunal de Derecho Internacional Privado?
En muchos de los supuestos hay pruebas suficientes para demostrar que la salida se hizo de forma ilegal y en otros casos, aunque exista un documento de venta no ha habido una voluntad libre para efectuarla. Un caso semejante sería el de muchos propietarios de obras de arte de origen judío que vendieron obras de arte para conseguir salvoconductos y poder salvar su vida frente a la ocupación nazi. En esos casos se ha conseguido probar ante los tribunales internacionales y los jueces de los diferentes estados, que las ventas no se hicieron de una forma libre y por lo tanto, al no existir voluntad son nulas.
6. Como directora del museo y ahora doctora experta en esta materia, ¿cuál es el primer paso legal y tangible que se debe dar mañana mismo para iniciar un proceso de restitución de una obra leonesa?
Contactar con las instituciones que se encuentran en posesión de estas en la actualidad para hacerles ver que las piezas tienen sentido cuando se encuentran en el lugar original para el que fueron creadas, donde se encuentran contextualizadas dando sentido al conjunto histórico, y que San Isidoro tiene la peculiaridad de haber mantenido la esencia del lugar hasta nuestros días, además de cumplir los requisitos necesarios para su conservación y exposición al público.
7. Ya tenemos la hoja de ruta jurídica que usted ha diseñado. ¿De quién es el turno ahora? ¿Quién debe presentar formalmente la demanda o reclamación diplomática? ¿El Cabildo, la Junta de Castilla y León, el Ministerio de Cultura?
Dependiendo del Estado en que se encuentra cada pieza la competencia corresponde a unas instituciones u otras. En el caso de los Estados de la Unión Europea la normativa internacional permite que no tengan que ser los países los interlocutores para este tipo de acciones, en otros casos es el Estado el que tendría que iniciar los trámites, aunque luego el Cabildo podría reclamar la legítima propiedad de las piezas.
8. Usted habla de reparar el «daño colectivo» a la identidad del Reino de León. Si lográramos que una gran pieza internacional regresara a las vitrinas de San Isidoro, ¿qué impacto cree que tendría esto en el orgullo y la memoria histórica de la ciudad?
En muchos casos el contacto más cercano que tenemos con nuestra historia son los objetos que han podido llegar hasta nuestros días, no solo porque nos aportan información directa sino también porque nos conectan con su simbología, su espiritualidad, su pensamiento y su esencia.
Cada día en el Museo de San Isidoro que tengo el honor de dirigir, veo como cuantos recorren los espacios originales en que sucedieron los hechos históricos, como el claustro o el Panteón Real y toman contacto con las piezas que componen en Tesoro de León se llenan no sólo del conocimiento sobre el Reino de León, sino que también entran en contacto con el pensamiento y el sentimiento de quienes nos precedieron, conectan con sus propias raíces.
Una deuda histórica a la espera de voluntad institucional
El retorno del patrimonio leonés ha dejado de ser una simple utopía romántica para transformarse en una estrategia jurídica fundamentada por Raquel Jaen. El paralelismo trazado con las expoliaciones de la Segunda Guerra Mundial abre una vía legal inédita que sitúa a las instituciones poseedoras frente al espejo de la ética y el derecho internacional.
Como ha evidenciado Raquel Jaen en esta investigación, el argumento legal y la idoneidad de San Isidoro para albergar y contextualizar sus propias piezas están plenamente garantizados.