Cerca de 250 juguetes han llegado estos días a los niños y niñas atendidos por el Programa de Protección Internacional (PPI) de San Juan de Dios de León. La entrega forma parte de la campaña solidaria ‘Un juguete, una ilusión’, impulsada por RTVE y la Fundación Crecer Jugando.
Para muchos de estos menores, recibir un juguete significa algo más que estrenar un regalo. Sus familias han tenido que abandonar sus países por conflictos armados, persecuciones, violencia o graves situaciones de vulneración de derechos. Ahora encuentran en León un entorno desde el que comenzar de nuevo.
Los juguetes se distribuirán entre los menores vinculados al programa, cuyo principal recurso de acogida es La Fontana, situada en el barrio leonés de Armunia.
La iniciativa ‘Un juguete, una ilusión’ acumula más de 25 años de trayectoria y, según los datos facilitados por sus promotores, ha beneficiado ya a más de diez millones de menores en 50 países.
El juego como espacio de seguridad
El acompañamiento a la infancia ocupa un lugar destacado dentro del trabajo desarrollado por el Programa de Protección Internacional de San Juan de Dios.
Ánxela Blanco, dinamizadora sociocomunitaria del programa, explica que muchos niños llegan a León después de atravesar situaciones especialmente difíciles.
“Han vivido grandes despedidas, han visto la destrucción a su alrededor”, señala.
Por ello, además de cubrir sus necesidades básicas, el equipo trabaja para proporcionar estabilidad y espacios en los que los menores puedan recuperar las rutinas propias de su edad.
El juego adquiere entonces un valor especial. Les permite relacionarse con otros niños, distraerse y recuperar, durante un tiempo, una normalidad que los procesos migratorios y las experiencias vividas han alterado.
“Tener un espacio de juego muchas veces es la oportunidad de aislarse un poco y poder reír, jugar con otros niños y realmente sentirse como tal”, explica Blanco.
El apoyo a las familias en La Fontana
Las propias familias atendidas destacan el papel que desempeña el centro durante sus primeros pasos en León.
“En este centro hemos encontrado un apoyo incondicional, pero sobre todo lo han encontrado los niños en un momento en que es crucial para ellos”, relata una de las madres.
Otra de las usuarias resume esa sensación con una idea sencilla: “Me siento muy segura cuando mis hijos vienen aquí”.
La Fontana no funciona únicamente como recurso residencial. El complejo dispone también de la ludoteca ‘La Fontana Espacio Concilia’, creada para facilitar la conciliación y favorecer el bienestar de las familias acogidas.
Más de un centenar de menores atendidos en 2025
El Programa de Protección Internacional de San Juan de Dios de León está financiado por el Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones y constituye el principal recurso de acogida de la entidad para solicitantes y beneficiarios de protección internacional.
Durante 2025 acompañó a 419 personas procedentes de 35 nacionalidades. De ellas, 366 estaban en fase de acogida y 53 en fase de autonomía.
Entre todas las personas atendidas había 111 menores.
La Fontana dispone actualmente de 86 plazas residenciales. A ellas se suman otras 50 plazas distribuidas en viviendas, destinadas a favorecer procesos progresivos de inclusión y autonomía.
Además del alojamiento, el programa proporciona acompañamiento social, apoyo psicológico, orientación laboral, aprendizaje del idioma y diferentes actividades para facilitar la integración.
Un juguete que significa mucho más
La llegada de los juguetes se integra en ese trabajo de recuperación de rutinas y construcción de nuevos proyectos de vida.
La campaña ‘Un juguete, una ilusión’ obtiene parte de sus fondos a través de la venta de su tradicional bolígrafo solidario. Con esos recursos, RTVE y la Fundación Crecer Jugando envían juguetes cada año a centros de acogida, hospitales, ludotecas y proyectos sociales.
En León, la donación adquiere un significado especialmente simbólico para unos menores que han atravesado experiencias complejas antes de comenzar una nueva etapa junto a sus familias.
“Un juguete puede significar mucho, a veces más de lo que imaginamos”, resume Ánxela Blanco.
Porque detrás de cada caja abierta también existe la posibilidad de construir un recuerdo positivo, compartir una tarde de juegos y recuperar algo esencial: el derecho de cualquier niño a disfrutar de su infancia.