El talento tecnológico no solo se esconde en los grandes rascacielos de Madrid o Barcelona; a veces brota con fuerza en los semilleros públicos de las ciudades de tamaño medio.
Un ejemplo claro de este fenómeno se ha vivido este lunes en el Centro de Empresas de Base Tecnológica (CEBT) del Ayuntamiento de León, un complejo gestionado de forma directa por la Agencia de Desarrollo Local (Ildefe). El alcalde de la ciudad, José Antonio Diez, ha recorrido las tripas administrativas de este vivero para conocer de primera mano la evolución de iRiego, uno de los proyectos más ambiciosos nacidos al calor de este ecosistema emprendedor.
Durante la visita, Diez ha sido tajante al definir este espacio como un auténtico revulsivo para el crecimiento económico y la retención del capital humano en León.
No es una afirmación de cara a la galería: las cifras respaldan el optimismo institucional. Actualmente, unas 25 empresas tecnológicas operan codo con codo en estas instalaciones municipales, sumando una masa laboral que ya supera el centenar de trabajadores de alta cualificación. Pero si hay una historia que ejemplifica el éxito de este vivero, es la de iRiego.
La trayectoria de esta empresa leonesa parece un guion de manual sobre cómo escalar un negocio desde la base.
Fundada en el año 2012 por la iniciativa de apenas cinco personas, la compañía se asentó en las oficinas del CEBT en 2019, manteniendo en paralelo su base de operaciones logísticas en la localidad de Santa María del Páramo. Hoy, catorce años después de dar sus primeros pasos, aquella idea inicial se ha transformado en una corporación con 150 empleados en nómina. Lo más llamativo de su modelo de negocio es su impacto territorial: el 90 % de su plantilla trabaja de forma directa sobre las zonas rurales donde prestan sus servicios, convirtiéndose en un dique de contención contra la despoblación.
La directiva de la firma —encabezada por el gerente Francisco Fernández, la directora general Carolina Angulo y el economista José Carlos Díez— ha detallado al regidor leonés los pilares que sustentan su catálogo de servicios.
La empresa opera como un aliado global para el sector agropecuario, abarcando desde la gestión integral y el asesoramiento a comunidades de regantes hasta la redacción técnica de proyectos de ingeniería hidráulica. Sus operarios e ingenieros se encargan sobre el terreno de la automatización avanzada de válvulas, la monitorización por sensores, el mantenimiento de parcelas, la programación milimétrica del riego y la reparación exprés de fugas en la red.
El alcalde ha querido incidir en el papel crucial que desempeña esta firma en la modernización y digitalización del campo leonés.
La tecnología que aplican en los cultivos no es solo un valor estético, sino un asunto de pura sostenibilidad y viabilidad económica para los agricultores. Al integrar sistemas inteligentes de monitorización, la plataforma permite un ahorro drástico en el consumo de agua y, de manera colateral, una reducción drástica de la factura energética necesaria para bombear el recurso en las grandes extensiones agrícolas.
Con una presencia consolidada en los campos de León, toda Castilla y León, Navarra, Lérida y Sevilla, la tecnológica leonesa no da el mapa por cerrado. Sus responsables ya miran de reojo hacia el sur de la península y ultiman el desembarco de su tecnología de precisión en las cuencas agrícolas de Portugal. El vivero de empresas de León se les empieza a quedar pequeño, pero la semilla se plantó en casa.