Plaza del Grano

 

A los pies del Barrio de San Martín, y justo detrás de la Iglesia de Nuestra Señora del Mercado, podemos encontrar la llamada Plaza del Grano.

plaza
plaza del grano

La plaza roza el Camino Francés de Santiago y conserva las características de una plaza de entonces, con el suelo empedrado, su fuente y su cruz de piedra. Es la plaza más bonita de todo el Barrio Húmedo, con un estupendo entorno y era el lugar donde se celebraban los pregones.

El barrio, muy devoto de la Virgen María, dio lugar a que esta plaza se llamase oficialmente la Plaza de Santa María del Camino, aunque también es conocida como la Plaza del Mercado; y como dato curioso diremos que dada su devoción por María, a la Virgen del barrio se la conoce como la «Morenica del Mercado».

En esta plaza había un mercado en el que se comerciaba con grano y cereales, principalmente, aunque como en otros muchos mercados, también había artesanos, curtidores, y comerciantes de carnes y pescados.

También fue plaza de otros usos, como lugar oficial donde se pregonaban las ordenanzas, e incluso como plaza de toros. Actualmente se han celebrado en ella eventos como un mercado medieval y también es un punto de encuentro, en las fiestas de San Froilán, para los carros engalanados.

A un lado de la plaza se levanta una cruz de piedra donde dicen que se apareció la Virgen un 9 de Febrero. Al pie de esta cruz, que en 1889 le añadieron su peana de piedra, se dice se cantaba la salve los sábados, los cofrades de Santa María.

En el centro de la plaza, hay una fuente que dicen representa la confluencia de los dos ríos que pasan por la ciudad: el Bernesga y el Torío. Se encuentra frente al ábside de la Iglesia de Nuestra Señora del Mercado (más conocida como Iglesia del Mercado).

fuente de la plaza del grano
fuente de la plaza del grano

La fuente, que se inauguró en el año 1.769, es de forma cuadrada, sobre pedestal de piedra; se eleva por el centro una columna de basa ática y capitel con hojas de acanto y espadaña; en lo alto lucen dos escudos de la ciudad; unidos a la columna, dos niños barrocos cruzan sus brazos por la espalda, y sostienen una máscara de león, que vierte agua en abanico en una taza, que desde ella va oculta a dos caracolas.

Las esculturas son obra de Don Félix de Cusac y su ayudante Don José Velasco.

Aunque apenas quedan, aún conserva algunos soportales del Siglo XVI, con sus columnas de madera tan típicos de esta época. Este mismo tipo de construcciones se podían ver hace unos años en la zona de Santa Ana, pero en la actualidad ya no queda ninguna de estas construcciones en pie.

 

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