Catalina Castaño, de tenista a luchadora de vida

«En enero del 2014, yo compartía cuarto con Mariana Duque, porque estábamos disputando la Copa Confederación, y le dije que me sentía muy mal y que tenía una bolita en el seno. Ella y el cuerpo técnico me dijeron que me hiciera un chequeo, la situación no era normal», dice Catalina, que jugó hasta los 34 años, cuando fue diagnosticada con la enfermedad, lo que la obligó a retirarse de las canchas. Hoy tiene 37 años, y el cáncer está controlado.

 Castaño empezó a jugar tenis cuando tenía 10 años. A la edad de 18, en 1998, debutó como profesional en este deporte, que la llevaría a ocupar el puesto 35 en el escalafón mundial. Su valioso testimonio formará parte del foro sobre cáncer de seno ‘Tocar y no consultar se llama descuidar’, organizado por CARRUSEL y Roche, que se realizó el jueves 6 de octubre de 2016 En el evento participaron, además, un grupo de expertos y otras sobrevivientes.

¿Cuándo decidió hacerse los exámenes?

En febrero sentí unas punza¿Muchas en el seno muy fuertes. En ese momento yo estaba en una gira jugando tenis profesional en Brasil. Cuando terminé el evento le conté a mi mamá que me estaba doliendo y ella me llevó a hacer los exámenes. Una semana después me entregaron los resultados y el 11 de marzo del 2014 confirmé que estaba enferma. Tenía 34 años.

¿Qué le decían los médicos?

Yo me hice los exámenes en Pereira, pero entré en una etapa de negación. Por eso viajé a Bogotá para hacerme los exámenes otra vez. Les sorprendió que me doliera: por lo general esta enfermedad es silenciosa. En medio de todo hubo algo bueno: la detección fue temprana.

¿Por qué la negación?

Es que uno nunca se imagina que esto le puede pasar. Además, siendo deportista mi vida era muy sana. Nunca he tomado ni fumado y mi alimentación siempre ha sido muy equilibrada. Por eso me preguntaba: ¿qué hice de malo? Por eso la negación. Incluso llegué a pensar que se habían

¿Cuál fue su actitud una vez aceptó lo que le pasaba?

Yo soy cristiana hace muchos años y lo primero que hice fue aferrarme a Dios. Empecé a orar y a leer más la Biblia. Escuchaba música de alabanza y las personas de mi círculo oraban mucho por mí. Lo primero que le pedí a Dios fue que me fortaleciera. Mi familia me ayudó mucho en eso. Así logré estar de buen ánimo y con muy buena actitud. Cuando me sentía bien salía a caminar y, a veces, jugaba un poquito tenis, unos 20 minutos.

¿Cómo se preparaba para las quimioterapias?

Como me preparaba para las competencias: me iba con una sudadera cómoda, dejaba lista mi cama para llegar y reposar. Además, tomaba mucho líquido, cortaba los lácteos tres días antes y me acostaba temprano. Era lo mismo que hacía como deportista antes de una competencia.

¿Qué le aportó su familia?

Ellos fueron una compañía excepcional. También mis amigos y conocidos.

¿Qué recomendaciones les daría a las pacientes?

Primero, que se aferren a Dios. También es importante confiar en que la medicina que a uno le aplican, que es muy fuerte, lo va a curar. Ser positivo es fundamental.

¿Cómo lleva su relación con el tenis?

Sigo vinculada al tenis porque es lo que me apasiona. Soy la capitana de la Copa Federación. Entreno a algunas jugadoras y juego de vez en cuando. También pertenezco a la Federación Colombiana de Tenis.

¿Qué piensa de los mensajes para crear conciencia sobre la enfermedad?

Hay muchas campañas, pero deberían hacerse todo el año. Tengo una amiga que se sintió la bolita en el seno con el autoexamen.

CARLOS JOSÉ REYES GARCÍA
Escuela de Periodismo Multimedia
@CarlosJ_Reyes

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