Acoger a un niño es darle la bienvenida en su totalidad

Extracto personalizado

acogerunñiñoFuente: Fundación Ires

Maria Elena Alfaro es madre de acogida de un niño de poco más de 6 años, proceso que ha llevado a cabo con el Servicio de Acogidas de Niños con Necesidades Especiales de la Fundación IReS. María Elena ha respondido con admirable sinceridad nuestras preguntas, acercándonos con gran detalle a la realidad de esta gran decisión de vida, la que permitirá a un niño acceder a un derecho universal: tener una familia.

¿Qué te movió a ser una familia de acogida? Conozco al Óscar desde que llegó con su madre a un recurso de vivienda social temporal cuando tenía sólo 6 meses; hoy tiene 6 años y medio. El acompañamiento desde la Fundación Ared, entidad que presido, duró 5 años hasta que volvieron a Bolivia en diciembre de 2014, donde otra fundación se responsabilizaría de todos los aspectos necesarios para una buena integración familiar. Seis meses después de su llegada a Santa Cruz de la Sierra, Óscar cayó enfermo a causa del virus Chiquingunya y los médicos recomendaron que volviera a Barcelona. Viajé a Bolivia para ir a buscarlo y ayudar a su madre a tramitar el visado y unas semanas después llegábamos a Barcelona para recibir tratamiento en la Unidad de Medicina Tropical de la Vall d’Hebron. Una vez resueltos los problemas de salud inscribimos a Óscar a la escuela y al esplai de verano. Mientras tanto su madre pudo atender las necesidades de sus otros hijos y nietos en Bolivia y, finalmente, viajó a Barcelona en octubre de 2015.

Con un gran sentido de realidad y una gran generosidad por su parte, presentó en la Generalitat sus dificultades para ofrecer a Óscar las atenciones que el pequeño requería. Simultáneamente presentamos al ICAA la solicitud de acogida simple en familia ajena.

Una decisión de este tipo llega después de una profunda reflexión cargada de interrogantes: ¿Podré darle lo que necesita? ¿Lo podré compaginar con mis otras responsabilidades? ¿Será la edad (tengo 60 años) un obstáculo? ¿Es una decisión realmente centrada en el pequeño?

Para resolver estas dudas hubo dos puntos fundamentales. Por un lado, el equipo de profesionales que atendió nuestra solicitud nos hizo ver que uno de los elementos clave en este proceso ya lo teníamos: el vínculo con Óscar. Por otro, fue decisiva la respuesta que me daba el corazón: no podía soportar la idea de que Óscar fuera a un Centro Residencial. Hice caso a mi corazón.

Óscar es Síndrome de Down: un gran corazón que nos llama, nos reconoce y se queda con lo mejor de nosotros. Todo el tiempo he hablado en singular pero podría reescribir cada frase en plural, porque sin el apoyo de Teresa y Maricarmen, su familia y la mía, esta decisión no hubiera sido posible. Incorporasteis un nuevo miembro a la familia en poco tiempo y sin saber por cuánto tiempo.

¿Cómo vivisteis este proceso? ¿Cómo fue la adaptación del niño acogido? La adaptación contaba con un elemento fortalecedor: Óscar ya tenía un lugar en mi vida, existía un vínculo afectivo con él y su familia. Pero además hice el ejercicio de buscar en mi interior los secretos de la hospitalidad y el arte de hacer un sitio a los demás: calma, paciencia, orden, espacios libres, mesa compartida, claridad en los límites, estar a gusto en tu casa, y hacer sentir a gusto a los que acaban de llegar.

Creo que es vital tener siempre presente que ser familia de acogida lleva intrínseca una serie de renuncias, y sólo así evitaremos cometer el gran error de hacerle sentir algún día responsable de nuestro malestar con un gesto, una palabra o una mirada. Como todo proceso, la adaptación fue lenta, consciente, compleja y con muchas variables activas de manera simultánea. Pero muy apoyada en los aspectos más bonitos que ya estaban construidos: el cuidado de su salud, la colaboración con la escuela y el acompañamiento desde la Fundación IReS.

También con la presencia de muchas canciones, horas de guitarra, amigas, su familia presente en Barcelona, horas de playa, paseos, juegos y bicicleta, y con el inestimable apoyo del grupo La Llavor y la Fundación Ared.

¿Qué destacarías de tu experiencia como familia acogedora? ¿Qué ha sido lo mejor y qué lo más difícil? Creo que es una experiencia maravillosa, de aquellas que llegan sin buscarlas pero que lo hacen en el momento más oportuno. Un regalo también a mi profesión; como psicopedagoga siempre me había llamado la atención la grandeza del corazón de las personas con Síndrome de Down: son valientes, luchadoras y con unas grandes ganas de vivir. Lo mejor ha sido mi transformación interior: comprendo mucho mejor las dificultades de conciliación laboral y familiar de los profesionales de la Fundación Ared, la importancia de cuidarse uno mismo para poder cuidar a los demás, que más que los medios económicos importa el clima de nuestro hogar, y que podemos dar un servicio de mucho valor ofreciendo una familia a quién, por el motivo que sea, no puede disfrutar de este derecho universal.

Lo más difícil ha sido topar y trabajar con las propias fragilidades que se han hecho más visibles con la llegada de Óscar, haciendo más evidente todo lo que hay que ser modificado o eliminado para ser mejor persona. También algunas renuncias y la propia incertidumbre han sido difíciles en ciertos momentos. ¿Qué les dirías a las familias que se están pensando ser familia de acogida pero no se acaban de decidir? Que sean valientes, que tomen la decisión, que miren siempre la sonrisa de los niños y niñas, que son un regalo que llega muchas veces de manera inesperada, que reflexionen mucho y consulten el corazón, que estén abiertas a una experiencia nueva. Que tengan muy claros todos los aspectos a los que renunciarán porque toda decisión supone la bienvenida a cosas nuevas y el adiós a algunas otras. A veces las renuncias lo son sólo temporalmente o incluso pueden llegar a ser sólo transformaciones. Por ejemplo, a mí me gusta mucho la música pero con la llegada de Óscar en casa no tengo tiempo para estudiar los dos instrumentos que me han acompañado siempre, la guitarra y la flauta travesera, pero he ganado en que disfruto de la música acompañada y de verlo tocar a él su pequeña guitarra.

Es necesario que tengan muy presente que acoger un niño es darle la bienvenida en su totalidad: rabietas que necesitan contención, momentos tristes que piden abrazos, momentos en que hay que insistir en el “tú puedes y lo conseguirás”, y también momentos de salud difíciles como el que pasamos en quirófano deseando con todo el amor que la operación fuera bien. Finalmente les diría que se apoyen en otras familias referentes que comparten su experiencia con alegría. Que trabajen las causas de sus dudas para encontrar respuestas y que sean libres de tomar la decisión desde la responsabilidad que asumen: la felicidad y el bienestar de otro ser humano.

¿Cómo valoras la experiencia con los profesionales de la Fundación IReS? Ha sido un proceso largo, complejo y completo: entrevistas, sesiones de formación, gestiones, visitas y la valoración de múltiples factores para acertar en la decisión final. El hecho de existir un vínculo con el Óscar previo a la solicitud supuso que en algún momento se hiciera difícil adaptarse a un proceso tan particular como este por ambas partes, aunque al final todo se puso en su lugar.

Gracias a la claridad profesional de la coordinadora del equipo, conseguimos la valoración de la idoneidad focalizada en las necesidades y aspectos más relevantes del pequeño. El equipo profesional de IReS destacó nuestra actitud sincera y abierta ante las incertidumbres presentes y futuras, el diálogo creativo para conseguir crear un modelo educativo compartido y basado en el amor por encima de todo, la flexibilidad y la capacidad de adaptación, una red de apoyo afectivo amplia y joven, y la posibilidad de compatibilizar vida laboral con las necesidades familiares de Óscar.

¿Quieres añadir algún comentario? Vale la pena tomar decisiones focalizadas en disminuir o eliminar el sufrimiento de otras personas. Todos tenemos un gran corazón para compartir. Debemos estar agradecidos de la vida que tenemos y valientes para dar a los demás. Todos podemos ser parte de la solución de las dificultades de nuestro entorno. ¡Cantemos juntos “gracias a la Vida que me ha dado tanto”! ¡Muchas gracias María Elena!

Sobre Fundacion Ires Ofrecemos servicios y programas dirigidos fundamentalmente a la intervención y atención social, psicológica y educativa de personas y colectivos que viven en situación de riesgo social y con graves dificultades y carencias personales, familiares, económicas y sociales. Lo hacemos a partir de un modelo integral de prevención y de reinserción con el objetivo de mejorar las condiciones de vida de las personas que atendemos y de su entorno.

Desde la asociación activosyfelices.org y el equipo que forma experienciayjuventud.es no podemos dejar pasar la oportunidad de dar las gracias a Fundación Ires por el trabajo tan humano, sincero y lleno de oportunidades de vida que realiza cada día. Gracias amigos de Ires

http://fundacioires.org/

 

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