¿En que consiste el envejecimiento activo?

El envejecimiento activo representa, aborda y nos descubre valores sociales necesarios en la actualidad: autonomía personal, independencia, participación, solidaridad inter-generacional, convivencia, tolerancia, ciudadanía, diálogo, compartir…

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Es necesario seguir aprendiendo a lo largo de la vida

Señala James Russell Lowell que “los libros son las abejas que llevan el polen de una inteligencia a otra”, y en este sentido, nos gustaría señalar que aprender es incorporar algo nuevo; aprender es cambiar (con nuevos aprendizajes modificamos actitudes, valores, hábitos,…; aprendemos lo que nos cuestionamos, lo que nos afecta, lo que nos interesa…

Para aprender es necesario estar abierto al aprendizaje (siempre y a lo largo de la vida), preguntarse, interrogarse, cuestionarse… No hay aprendizaje sino hay preguntas: ¿en qué sociedad envejecemos?, ¿qué factores influyen en la longevidad?, ¿por qué es necesaria una formación para potenciar un envejecimiento activo?, ¿qué implica el envejecimiento activo? Con este artículo pretendemos dar respuesta a estas cuestiones.

¿En qué sociedad vivimos y envejecemos? La población europea y, por lo tanto, la española, envejece rápidamente debido al aumento de la esperanza de vida y a la baja tasa de natalidad. También queremos señalar la disminución de la incorporación de la gente joven al mercado laboral. El cambio demográfico es una realidad en la sociedad actual. Según los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) en España la población de 65 años y más a 1 de julio de 2013 era de 8.344.946, de los cuales 4.763.975 eran mujeres y 3.580.971 hombres; la proyección de población a largo plazo para el año 2050 será de 15.221.241, 8.525.830 mujeres y 6.695.411 hombres. Es decir, en un periodo de 37 años, este rango de población aumentará aproximadamente en 7 millones de personas (6.876.295).

Podemos señalar que se ha socializado la vejez, en el sentido de que cada vez llegan a esta etapa de la vida más personas, antes sólo llegaban unos pocos. Asimismo, se envejece principalmente en contextos urbanos; igualmente ha cambiado el modelo de ser mayor, antes se enfocaba desde un modelo deficitario de vejez (etapa de involución, de estancamiento,…) y hoy en día se enfoca desde un modelo de desarrollo biográfico de la persona (etapa de humanización, de actividad, de encuentro con una segunda etapa de libertad, de reconocimiento y valoración de la aportación de la persona mayor a la sociedad,…). La persona mayor demanda ser tenida en cuenta, además de que la mayoría obtiene unos ingresos económicos periódicos (jubilación, pensión,..). Como característica igualmente importante añadimos el ocio como actividad, no solamente desde la dimensión lúdica y festiva, sino también desde las perspectivas creativa, formativa, solidaria, ambiental-ecológica.

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envejecimiento activo

En la figura 1 se observa el aumento progresivo de la población mayor, dividida en dos rangos (mayores de 65 años y mayores de 80 años) frente a la disminución de la población activa a lo largo de 50 años (desde 2010 hasta 2060) en la Unión Europea.

Otras características, a subrayar de la sociedad actual, son:

La movilidad de empleo y el paro laboral y, en algunas ocasiones, la temprana salida del mercado laboral (52, 55 años, …), pese a que hemos sido principalmente educados para trabajar y no para vivir el tiempo libre.

El riesgo de nuevos analfabetismos: informático, tecnológico, técnico y científico (con el fin de sufragar esta deficiencia numerosas instituciones locales diseñan acciones formativas para acercar las nuevas tecnologías a las personas mayores). Tal y como se observa en el gráfico 2, España ocupa el puesto 25 en relación a la formación inicial secundaria de la población de más de 65 años con respecto al resto de países europeos.

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Emigración de los jóvenes, que se han formado en nuestras Universidades, a otros países en búsqueda de empleo (y todo lo que implica en un futuro este alejamiento físico para los progenitores, que son los que podrían demandar cuidados). Según el Centro Regional de Información de las Naciones Unidas  para Europa Occidental (UNRIC), alrededor de 300.000 jóvenes españoles formados han abandonado el país desde 2008 hasta el 2011. En la actualidad este proceso migratorio continua.

La inmigración. Un número elevado de inmigrantes se dedican como actividad laboral al cuidado y atención de las personas mayores.

El sedentarismo y la alimentación inadecuada. La obesidad, el sobrepeso y la falta de ejercicio son aspectos negativos en la salubridad de la población.

La longevidad; España mantiene una de las mayores esperanzas de vida, superando la media europea. Así para el año 2012 en España la esperanza de vida para las mujeres fue de 85,5 años frente a 83,1 años de las mujeres en la Unión Europea-28, mientras que en los hombres esta fue de 79,5 años frente a 77,4 años respectivamente (INE, 2015).

Úrsula Lehr (2008), como investigadora de los factores determinantes de la longevidad y su contribución al bienestar psicosocial, señala que no solamente influyen factores genéticos, biológicos, sino también otros factores: ecológicos, la nutrición, la actividad física, el deporte, la higiene, la atención médica preventiva, los intereses, la actividad, la adaptación. En sus últimas investigaciones, esta autora añade un factor más, que es el humor. La pedagogía del humor en nuestra actividad profesional y en nuestra vida debe estar presente, siendo necesaria su incorporación al curriculum universitario, además de formar parte del aprendizaje a lo largo de la vida (Fernández y Limón, 2012). En este sentido se están potenciando, en los distintos espacios para mayores, talle-res y actividades vinculados al desarrollo de este área en la formación de los mayores.

Como vemos, nuestra época actual, la sociedad en la que vivimos es compleja y poliédrica y requiere concebir la Educación como un aprendizaje permanente que se desarrolla a lo largo de la vida.

Concepto e implicaciones del Envejecimiento Activo. En los años 60 surge la idea de que para envejecer óptimamente hay que llevar a cabo pautas de actividad, incidiendo en la edad adulta. Fue entonces cuando se inicia un largo proceso para forjar el significado de activo, por lo que este concepto de Envejecimiento Activo se ha ido fraguando a lo largo de las últimas décadas.

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Evolución del concepto de envejecimiento activo

En este proceso y tal y como se observa en la figura 3, se han ido enfatizando la importancia de diversos aspectos: de las condiciones de salud, de los resultados e intencionalidad del mismo o de los beneficios individuales y más íntimos de cada persona. Finalmente, el nuevo concepto logra superar todas las anteriores concepciones y ofrece a la sociedad un modelo, un verdadero paradigma en el que orientarnos.

Esta expresión fue propuesta por la OMS y aceptada por los países participantes en la II Asamblea Mundial del Envejecimiento (OMS, 2002). En este foro se define el Envejecimiento Activo como “el proceso de optimización de las oportunidades de salud, participación y seguridad, con el fin de mejorar la calidad de vida a medida que las personas envejecen”.  Más concretamente “es el proceso que permite a las personas realizar su potencial de bienestar físico, social y mental a lo largo de todo su ciclo vital y participar en la sociedad de acuerdo con sus necesidades, deseos y capacidades, mientras que les proporciona: protección, seguridad y cuidados adecuados cuando necesitan asistencia” (OMS, 2002:79). Asimismo, señala la OMS que envejecer activamente significa continuar participando en el mercado laboral, realizar otras actividades productivas no remuneradas y vivir de forma saludable e independiente.

Es necesario que invirtamos en los procesos formativos destinados a reforzar competencias y capacidades en las personas mayores a fin de favorecer el empoderamiento de las mismas. Señala Martínez Rodríguez (2006:51) que, envejecer bien es envejecer activamente y esto implica fundamentalmente tres condiciones: envejecer teniendo un rol social, envejecer con salud y envejecer con seguridad.

Figura 4_Revista Critica

El paradigma del envejecimiento activo no solamente beneficia a las personas mayores, sino a todos los ciudadanos. Ayuda a las personas mayores a mantener a largo plazo, su independencia y autonomía, pudiendo ser, durante más tiempo, un gran potencial humano para la sociedad. Pero, también, porque construye una sociedad en la que los valores y derechos de las personas se hacen más posibles para todos.

El planteamiento del envejecimiento activo se basa en el reconocimiento de los derechos humanos de las personas mayores y en los Principios de las Naciones Unidas de: independencia, participación, dignidad, asistencia y realización de los propios deseos. Sustituye la planificación estratégica desde un planteamiento “basado en las necesidades” (que asume que las personas mayores son objetos pasivos) a otro “basado en los derechos” que reconoce los derechos de las personas mayores a la igualdad de oportunidades y de trato en todos los aspectos de la vida a medida que envejecen. Asimismo, respalda su responsabilidad para ejercer su participación en el proceso político y en otros aspectos de la vida comunitaria.

 

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